EL CHOCHIN

 

"Algunas personas caminan bajo la lluvia, 

otras simplemente se mojan".

Roger Miller



Una vez leí que esta pequeña ave que podéis ver secándose al sol es "el pequeño gran cantor troglodita", curioso nombre diréis, pero no lo es tanto fijaros en su nombre científico: "Troglodytes troglodytes", ¿acaso el Chochín común no es doblemente troglodita?, y también reconocido cantor, da gusto oírle cantar en los días soleados, os sorprenderá su potente canto para su reducido tamaño (nueve a diez centímetros de longitud, de trece a diecisiete de envergadura y en torno a unos diez gramos de peso), su canto es un hermoso trino limpio y sonoro, un chasquido semejante a un traqueteo: cherrrr. Pero ya os he descrito alguna vez más en este blog, peculiaridades de esta preciosa y diminuta ave que a mi particularmente me encanta.

Nadie se esperaba que en un precioso cielo azul iluminado por el sol entrase aquella nube negra, lentamente fue recorriendo la distancia que le separaba hasta llegar justo encima de donde yo me encontraba sentado escuchando el trinar de aquel hermoso pájaro, posado en una de las muchas ramas cubiertas de hojas de un hermoso castaño, casi sin esperarlo aquella nube que tapó el sol comenzó a descargar sobre nosotros todo el agua que llevaba acumulada, que os puedo decir que era bastante, más de la que yo había calculado, aquel pensamiento de bah, serán unas gotas, pasó a convertirse en una huida precipitada buscando resguardo de semejante chaparrón, acrecentado por el diluir del agua descendiendo por las ramas. Del chochín no supe nada, su cantó se evaporó entre tanta agua. La nube que a mi parecer debía de tener prisa se apresuró a descargar y alejarse; el sol fue recuperando lentamente el espacio ocupado por la intrépida nube y yo salí agradecido a recibirlo, como se agradece el calor del sol y fue entonces cuando lo volví a ver, aquella pequeña bolita de plumas, tan empapado como yo, intentando secarse a aquel sol que compartíamos y allí estuvimos un buen rato, él y yo, mirando de reojo el cielo, por si otra nube volvía a interrumpir el canto de este pequeño gran cantor troglodita.


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