LLEVABA TANTO TIEMPO SIN VER A UN HUMANO...


"No me importa si el animal es capaz de razonar, 
sólo sé que es capaz de sufrir, 
y por eso, lo considero mi prójimo".

Albert Schweitzer



Llevaba mucho tiempo sin ver un humano, no recuerdo bien el día pero sé que aún era invierno cuando de repente un día dejé de verlos, recorría las montañas, los  bosques, los acantilados y no alcanzaba a ver a ninguno, incluso me acerqué alguna vez a sus pueblos y los veía encerrados en lo que ellos llaman sus casas, la mía la naturaleza seguía su curso durante aquellos días, a aquel invierno le siguió la primavera en la que nos encontramos y poco a poco los árboles fueron cubriéndose de hojas...


... y en ese renacer ellos seguían faltando, la nieve comenzó a derretirse en la altas cimas y los ríos se llenaron de agua, la dureza del invierno en busca de comida dio paso al disfrute en los verdes prados y a hermosos días en los riscos mirando los valles, pero de ellos ni rastro, durante todos esos días me preguntaba que sería de ellos, que es lo que les alejó de la naturaleza, de nosotros...


.. y así pasaron muchos días, hasta que un día de repente al doblar el recodo de una montaña me encontré con uno, mi curiosidad hizo que subiese ladera arriba mientras él se detenía, tal vez les pareciese raro que no huyera, que no precipitara mi alocada carrera montaña abajo, pero llevaba tanto tiempo sin verlos, lentamente subí sobre una preciosa plataforma cubierta de flores, la brisa movía mi pelo y lo miré, lo miré y me quede mirándolo...


... cuantas noches en aquellos días había soñado con este día, él me miraba con la misma curiosidad con el que yo le devolvía la mirada, lo vi avanzar por la falda de la montaña en dirección a mi, lentamente, intranquilo, tal vez pensando que yo huiría, que lejos de esa intención tenía en mis pensamientos, poco a poco se fue acercando, entonces sucedió algo...


... aquel humano se sentó apenas unos metros de mí, tan cerca que podía escuchar el latido de su corazón, entonces decidí sentarme, me gustaba aquella hermosa ladera cubierta de flores, el brezo, los olores del orégano, y ese humano que se giraba hacía la montaña y me devolvía la mirada, tal vez él también nos echo de menos en ese largo tiempo, tal vez.





Comentarios

VENTANA DE FOTO ha dicho que…
Esa frase de Albert Schweitzer, está muy bien.

No comprendo como hay gentes, que son capaces de maltratar a ls animales de compañía, que tienen en su casa.

Besos
maluferre ha dicho que…
Precioso el escrito y preciosas las fotos. Supongo tu emoción al tener tan cerca al animal y que no se fuera.
Un beso
Conchi ha dicho que…
Un entendimiento mutuo entre animal y humano. Preciosas fotos.

Abrazos.