TU Y YO




Como la niebla que aquel día caminaba sin rumbo por los valles tapándonos la visión de las montañas, como ella nos habíamos levantado temprano, como cada día para asomarnos...


... asomarnos y chocar con tú mirada, inquieta, viendo como te alejabas de aquel lugar en el que habías decidido pasar aquella tranquila mañana y te fuiste... 


.. fuiste y nunca volviste aquella puerta que se quedó cerrada para siempre, difuminada con la piedra, con el verdor de la hiedra, ya nadie limpiaba la hierba que crecía allí, en aquel lugar en el que tu y yo crecimos y dejamos nuestras huellas...


... huellas que quedaron impresas en el barro, un día y otro día, una al lado de la otra en aquellos caminos que tanto nos gustaban y que siempre se encargaba de embarrar el agua...


... agua que descendía atropelladamente desde las montañas y que creaba aquella fantasía que tú y yo veíamos, en cada piedra, en el musgo, en el agua, en la orilla de aquel riachuelo en que bebía nuestro pájaro...


... pájaro al que tú yo le dejábamos avellanas incrustadas en los troncos de los árboles, para ver como las sacaba con su pico, maravillados con su presencia silenciosa, y ver como al sacarla se alejaba...


.. alejaba de nosotros su canto y volando hacía aquel camino para perderse en el espesor de aquel bosque, mientras tú y yo intentábamos en vano seguir su vuelo entre las ramas de los aquellos árboles... 


... árboles a los que subíamos, trepábamos, para jugar a convertirnos en aves, y allí quedábamos en silencio como si fuésemos pájaros allí colgados...


... colgados como en los muros que separan los caminos, mirando desde debajo de un enorme árbol como la lluvia se precipitaba sobre el bosque mientras a nosotros todas las gotas del mundo nos iban empapando, sin importarnos que ellas intentasen traspasar nuestras mojadas ropas, nosotros solo mirábamos...


... mirábamos como lo hace la niebla con el bosque, para dejar de vez en cuando descubierto el hombro de una montaña, jugando con ella, como lo hacíamos nosotros, te acuerdas cuantas veces te busqué y no te encontraba...


... encontraba un topillo, una rana, una pequeña salamandra mientras tú oculta de mi te ibas durmiendo en el lugar que te ocultabas, como aquel lo hacía aquel gato al que tu y yo cada mañana le llevábamos viejos periódicos para que hiciese su cama...


... cama, la nuestra eran aquellos caminos, cada árbol, cada piedra, cada trocito de musgo, incluso lo fueron muchas veces las nubes que con nuestra imaginación tocábamos, aquellas fantasías que eran capaces de convertir el viejo tronco de un árbol en un animal fantástico, viejos troncos de árboles que tú o yo encontrábamos...


... encontrábamos rincones ocultos en senderos perdidos de aquellos inmensos bosques por los que tú y yo navegábamos como lo hacen dos barcos a la deriva por un mar en el que no encuentran la calma...


... calma la de aquel paisaje que no nos embelesaba, que traspasábamos de un lado al otro incansables, rompiendo el viento, en completo silencio, a gritos, o te acuerdas de aquella forma que teníamos tú y yo de recorrerlo, siempre juntos...


.. juntos como si fuésemos dos árboles que se han unido para siempre y que ya nadie puede volver a separar, salvo que los talen, como las ramas  entrelazadas de tal manera que ya no sabrías distinguir cual es de un árbol o cual del otro, así eramos tú y yo, como dos almas unidas por un único destino...


... destino que nos fue llevando como el néctar que atrae a las mariposas hasta las flores que lo desprenden, destino que nos fue convirtiendo en lo que somos y fuimos, destino que se cruzó en nuestro camino y un día nos derribó...


... derribó nuestros sueños como el derriba el viento a algunos árboles del bosque, pero nuestras ramas eran fuertes , aunque crujieron, maldigo a aquel viento inesperado que nos tambaleó a ti y a mi aquel día...


... día o noche, no nos importaba, te acuerdas cuando nos ocultamos en aquel viejo tronco de un haya, como apenas entraba la luz por aquel estrecho hueco por el que tú y yo habíamos entrado, desde allí contemplamos nuestro verde que tanto nos gustaba, recuerdas que mientras lo hacíamos la lluvia golpeaba aquellas hojas, cayendo fuertemente gota a gota...


... gota que nos fue descubriendo aquella oculta tela de una laboriosa araña que mirábamos con aquellas gotas retenidas como ahora nosotros alejados de que lo que tú y yo amamos, recordando aquellos días de niebla, las puertas cerradas, las huellas del camino, el murmullo del río, el canto de los pájaros, el olor de los árboles, el frescor de la lluvia, el misterio de los troncos, los senderos perdidos, la quietud del valle, el olor del néctar de tus flores, el silencio, la mirada, la calma, tú y yo...


...  tú y yo.





Comentarios

Miradas desde mi lente ha dicho que…
Me quedo con la compañía de ese gato, que tan tranquilo se ve. Después me pararía a escuchar el cantar de los pájaros que se dividan en esas ramas altas.

Me ha gustado el efecto de la niebla en alguna de tus imágenes y por último no he dejado de admirar esa tela de araña, en la que la lluvia ha depositado sus gotas, para añadir aún más belleza a la imagen.

Buenas Noches. Feliz Descanso.

Besos