DEL REFUGIO DEL MEICIN A LOS PUERTOS DE AGÜERIA


"Tú eliges hacia dónde y tú decides hasta cuándo, 
porque tu camino es un asunto exclusivamente tuyo".

Jorge Bucay


Segundo día en el entorno del Macizo de Ubiña, la noche estrellada y calurosa me permitió aprender un poco más sobre las estrellas y las constelaciones, una de mis grandes asignaturas pendientes, amaneció pronto y con las primeras luces la montaña comenzó a teñirse de naranjas, de nuevo el sol iba a ser el protagonista de este día, aunque tal vez alguien intentase robarle protagonismo. Después de un buen desayuno en el refugio comienzo a caminar por las rampas que ascienden hacía la Forqueta del Portillín, lentamente el valle del Meicín va quedando cada vez más abajo, preciosa a esta hora la verde pradera, reparadora también la fresca agua de la fuente Bachao, de repente pegado a las sombras de la peña, aparece el primero, cuesta diferenciarlo en entre el sol y la sombra y se aleja ladera arriba, las rampas cada vez son más duras y el sol calienta más fuerte, alcanzo la Forqueta y al asomarme los veo, una manada grande de hembras y crías, algunas sentadas o jugando al frescor de la peña, la misma sombra que yo buscaba, pero esta ocupada, la gran mole caliza de los Fontanes impresiona, me agazapo en unas piedras y me quedo un buen rato allí mirando, pero he de reiniciar mi camino y al verme desciende raudamente ladera abajo para quedarse en la roca, yo sigo hacía los puertos de Agüeria y en mi camino los sigo encontrando, aquí, allí, más lejos, tan cerca. El sol calienta y se agradece refrescarse en la fuente de La Salud, precioso nombre de esta fuente de la que mana un agua cristalina, fresca, rica. Atravieso los puertos hacía la Collá y el pequeño largo, desde allí subo buscándolos, aunque son ellos quien me encuentran y los veo por las canales del Infierno y las Becerras, preciosos, rápidas carreras, pastando tranquilamente en la fresca hierba. Sigo y llego al Lago Turbio (Cheturbio) que comparto con vacas y caballos, preciosos caballos cuyas crines se mecen con la brisa que yo busco y agradezco. Me asomo y el paisaje no puede ser más impresionante, el Valle de Corrales y muy abajo el pueblecito de Tuiza de Arriba al que bajo, el camino zigzaguea en la ladera, el calor también lo hace sobre mi cuerpo, un último rebeco me mira desde la ladera y me acompaña un tramo mientras llego a la reparada fuente de El Aguilón que bien merece un baño, el agua devuelve a mi cuerpo la fuerza necesaria para descender por las Vallinas de Corisco hasta Tuiza. ¿Quien se resiste?, bajo hasta el bar y me tomo a la fresca una buena cerveza, aún me queda subir, si subir de nuevo hasta el refugio, así que sin prisa subo por el marcado camino y del espectacular verde de las laderas de la montaña, finalmente llego al refugio, miro el reloj y me marca ocho horas, mi vista se va hacía la Forqueta, ¿aún estarán allí los rebecos?.


Comentarios

El tejón ha dicho que…
Que bonito, Carlos, y que bien elegida la música.
Un abrazo.
VENTANA DE FOTO ha dicho que…
Que belleza de apisajes. Por un momento me has trasladado desde el salón de mi casa a plena naturaleza. Cuando se abre la pantalla completa, parece estar alli.

Buenas Noches. Felices Sueños.

Besos
Beatriz Martín ha dicho que…
Preciosas las imágenes ya me gustaría ir conocerlo gracias por tu hermoso relato nos ayuda a conectar con tus fotos y la música un abrazo desde mi brillo del mar