SRI LANKA (DE BERUWALA A COLOMBO)



Amanece en el Océano Indico, el viento trae mantras de oraciones budistas, es la fiesta de la luna y nuestro último día en esta isla verde y maravillosa, la mar se muestra calmada e invita a bañarse en ella, las olas se mecen en la orilla y por mi mente pasan las imágenes de los días que he pasado aquí, hay algo que me liga a estos lugares, intento descubrir que es sentado en la orilla de la mar, meditando mientras las olas llegan y los mantras se elevan más allá de la tierra....

   

Las flores adornan las fuentes, las he visto de todos los colores, grandes, pequeñas, hermosas y menos hermosas, la isla completa es un jardín para los que las amamos, ningún botánico que se precie dejará de venir a esta isla, hoy cumplen otra función, purifican el agua, se ofrecen a Buda, yo las contemplo mecerse en el agua mientras los cuervos persiguen a las ardillas que han subido hasta mi habitación, parte de mi desayuno ha ido para ellas, para las alegres ardillas y los siempre presentes cuervos. La naturaleza en la palma de mi mano, mi amigo Kithsiri llega a recogernos, hoy será un día me sorpresas mirándome a los ojos, su mirada es un reflejo de la mía, naturaleza.


Han salido de los huevos la noche anterior, las tortugas llegan a desovar a la playa donde los voluntarios recogen los huevos para evitar el furtivismo y también el hambre desesperada de la gente que vive en la isla, a los nidos se les pone un cartel con la fecha de la puesta y cuando salen se las pone en enormes tanques donde estarán tres días, al amanecer del tercer día se las soltará en la mar.

   


Os puedo contar la sensación que es tener a una pequeña tortuga de tres días en tu mano, las que están en los tanques de un día y dos días no se pueden tocar, ver como se mueve y sentir la vida en tus manos, el deseo frenético que tienen de alcanzar el mar y saber que esa noche iban a ser soltadas en él. Enorme el trabajo que hacen aquí los voluntarios, enorme. La mar forma parte de nuestro planeta y desgraciadamente se está convirtiendo en nuestra cloaca.



También en algunos tanques desgraciadamente hay tortugas mutiladas, mutiladas por la mano del hombre, la inmensa mayoría por haber comido plásticos o quedar atrapadas en redes a la deriva, pierden sus extremidades, se les corta la cabeza, da que pensar ver a un animal tan hermoso sin una aleta o con su caparazón roto. En estos momentos aún no sabía que la naturaleza me depararía la sorpresa de poder bucear al lado de una y os puedo decir que es lo más hermoso que me ha pasado jamás. Sumergirte y sentir su mirada, acompañarla en la mar y nadar a su lado.


Camino del coche me encuentro a este varano (varanus salvator) que me contempla mientras camino, como habéis visto en esta serie de reportajes la naturaleza te la puedes encontrar en la misma puerta de tu casa, la gran razón de este viaje: naturaleza.


La segunda de las sorpresas lo sería en toda su amplitud, mi buen amigo es un profundo conocedor de la fauna y la flora de su país, además de un excepcional guía y muy paciente, nos lleva hasta el río Bolgoda para realizar una excursión en barca por los manglares de este hermoso río.


Tengo que decir que la humedad es impresionante, parece que el agua cae directamente de los árboles y llueve, nuestro guía profundo conocedor de estos manglares y con un ojo para avistar fauna impresionante, nos va mostrando toda la variedad de reptiles, aves y mamíferos que podemos encontrar en esta zona. Abundantes varanos tanto en el agua por la que nos movemos como tomando el sol o descansando en los jardines de las casas que están a la orilla del río, como el que veis en la fotografía inferior. Espectacular.


El recorrido comienza por la parte más ancha del río, casi en la desembocadura con el Océano Indico y va penetrando lentamente en el manglar.




A medida que el río penetra el manglar el cauce se estrecha y rozamos en muchas ocasiones las ramas de los árboles, por todos lados aparecen cocodrilos, algunos tomando el sol tranquilamente sobre troncos y otros son simples ojos que nos observan desde el agua. Continua es la presencia de varano, no podía ser de otro modo, fue de los primeros reptiles que vi en la isla y va a ser el último que contemple, el de la fotografía inferior.



La barca roza las ramas de los árboles y la fauna comienza a ampliarse, colgados de las ramas descansando de la noche, una colonia de zorros voladores descansa exhibiendo sus atributos sin ningún tipo de complejo. Las raíces de los árboles profundizan en el agua estancada del río, multitud de especies de aves, no en vano la isla es el paraíso para los amantes de los pájaros vuelan entre las complicadas ramas de los árboles.


 


Y llega el momento culminante del recorrido, nos detenemos en un pequeño embarcadero en lo más profundo del manglar, allí contemplamos una cabaña de madera de ella sale una persona que parece traer algo en la mano, sabemos de la hospitalidad de estas gentes y pensamos que nos traerá algo de beber, pero no es así en su mano está un no tan pequeño cocodrilo que pasa a nuestro guía y este nos lo va pasando de uno a uno, extraña sensación, su piel inferior tan blanda y la parte superior tan fuerte, el cocodrilo parece estar agusto en mi mano,yo no estoy tan tranquilo aunque confío en él. Otra sorpresa, por mis manos hoy han pasado una pequeña tortuga y este cocodrilo que veis en la fotografía superior.  


Y en el país de los monos, fueron muchísimos los que vi en este viaje, no podía faltar la despedida con una amplia familia que descansaba en las ramas del manglar, regresamos y por el camino seguimos contemplando multitud de especies, también me despido con una última fotografía de los pájaros, si te gusta verlos, si quieres disfrutar de ellos tienes que venir a esta isla, el paraíso de los ornitólogos.


Volvemos a la carretera, a los sesenta kilómetros por hora, a los pitidos, a la amabilidad, a detenernos para degustar lo que nos ofrecen, el día pasa y recorremos los últimos kilómetros de nuestro destino final: Colombo.


Kithsiri nos va mostrando lentamente rincones de la ciudad, Colombo es una ciudad de contrastes, una ciudad enorme con sus rascacielos que rasgan las nubes, con una tráfico caótico, una ciudad que fue devastada por los atentados suicidas de la cruenta guerra civil (1983 a 2009) y los más recientes de abril de este mismo año.


   


La última sorpresa sería recorrer la ciudad en tuc tuc, ese vehículo que se mueve por todos lados y que tanto disfrutamos estos días, su presencia es constante en todos lados y la mejor forma de moverse por el caótico tráfico de las ciudades. Finalizado el recorrido casi llegando la noche, nos vamos al hotel, hoy no es día de despedidas, mi amigo llegará mañana bien temprano para recogerme y llevarme hasta el aeropuerto, hoy es un día para subir bien alto y desde allí admirar este país que me ha regalado tanto.   





La visita a Colombo ha sido muy corta, pero el tiempo pasa muy deprisa y hay que ir escogiendo que ver y que no ver, aún así he tenido tiempo para disfrutar de una coqueta ciudad que mezcla una parte muy moderna con barrios bastante pobres, desde la terraza de este rascacielos pude contemplar esa otra Colombo que es la realidad de un país muy hermoso que disfrute y al que si un día puedo volveré.


Las dos últimas fotografías de estos reportajes son, la primera para la bandera de Sri Lanka, mi viaje ya estaba elegido cuando sucedieron los atentados de abril, en ningún momento me sentí o note ningún tipo de amenaza, todo el mundo estaba encantado de nuestra presencia en la isla y hacía todo lo posible para que disfrutásemos de su país, bien es cierto que había muy poquitos extranjeros y en muchos lugares a los que fuimos eramos los únicos, eso graba la economía de un país que está encantado de recibirte en el que la sonrisa es casi obligatoria y en el que como habéis visto la naturaleza se desparrama por todos sus rincones. Como dije antes, volveré.


Y la última, para la persona que se encargó de mostrármelo, primero mi guía y mi conductor, una persona muy paciente con mi inglés y con un afán de aprender impresionante, compartimos palabras en español e inglés y de él fui aprendiendo cada día, acabó convirtiéndose en un amigo, la casualidad hizo que los dos tuviésemos el mismo modelo de cámara, su amor por la naturaleza y la fotografía y su afán por cuidarme y cuidarnos. Me fue mostrando su país, un país del que se siente orgulloso, su historia, sus pueblos y sus ciudades, su gente, su cultura. Un gran país el tuyo amigo Kithsiri, stutti! (gracias en cingalés).



Stutti


Comentarios

VENTANA DE FOTO ha dicho que…
Nos has hecho vivir esos buenos momentos y las buena sensaciones que experimentastes en ese hermoso viaje. Seguro que has disfrutado mucho.

Buenas noches amigo.

Besos