MALDIVAS (VELIGANDU)




La República de Maldivas  (en maldivo: ދިވެހިރާއްޖޭގެ ޖުމުހޫރިއްޔާ, Dhivehi Raajje Jumhooriyyaa) sería mi siguiente destino después de dejar Sri Lanka, apenas una hora de vuelo separan Colombo de Male capital de este conjunto de islas (1.200 islas de las cuales 203 están habitadas) situadas en el Océano Indico. Curiosamente el país más bajo del mundo ya que su cota más alta se sitúa a 2,3 metros sobre el nivel de la mar.




El destino sería la isla de Veligandu de 600 metros de extensión, rodeada de un lago turquesa y con una lengua de arena y en la que hay un impresionante arrecife de coral ideal para practicar snorkel. El desplazamiento desde la isla de Male hasta Veligandu es aproximadamente de una hora y lo iba a hacer un hidroavión, una experiencia nueva y que disfrute, ver el océano y las islas a tan baja altura es algo que me encanta, también sentir como el aparato desciende y se posa sobre el mar. Enriquecedor.


Veligandu es una isla para descansar y disfrutar, una pequeña maravilla en medio de la inmensidad de este Océano Indico, con una parte de mar algo agitado en dirección Este y otra mucho más tranquila e ideal para adentrarse en el mundo de la fauna marina en su parte Noroeste. 




   



600 metros de playa de una arena casi de color blanco y en el centro un inmenso jardín de palmeras que para mi sorpresa escondía bastantes tesoros que os iré mostrando en fotografías sucesivas. En esta primera parte podéis ver algunas fotografías de la playa y del complejo hotelero.




  


Como os dije la isla es un lugar ideal para la practica de actividades subacuáticas, la lista de especies que te puedes encontrar es amplia destacando por encima de todos, los tiburones, las mantas, los delfines y las tortugas. Muchas fueron las horas que permanecí sumergido en las limpias aguas de los arrecifes que rodean la isla y muchos fueron los encuentros con una inmensa variedad de peces entre los que destaco el poder nadar al lado de una tortuga en plena libertad, la mirada de dos rayas que casi todas las mañana venían a mi encuentro en la parte Este de la isla, donde las especies de peces eran muchos más grandes y por supuesto el tiburón, impresiona, aunque aquí dicen que solo come peces, sigue impresionando.






También en el interior de la isla la fauna era realmente sorprendente, abundantes especies de geckos, lagartos, ranas; también aves como la garza real y mamíferos como el zorro volador al que me fue imposible hacerle una sola fotografía decente. 



   


Y como no, la flora, para los que como a mi nos gustan las flores, esos seiscientos metros de isla eran toda una gozada, una enorme variedad de orquídeas crecían por todos los rincones de la isla, además de otra gran variedad de flores que ponían una nota más de color a esta preciosidad de isla.





La parte Este de la isla era la de los atardeceres, cada día un espectáculo diferente sobre los cielos del basto Océano Indico hacían las delicias de todos lo que como yo lo observábamos desde la playa, el mar o alguna de las cabañas que daban para este lado de la isla. Difícil quedarse con solo cuatro fotografías de tanto momentos impresionantes en los cielos de Maldivas.


Y como no, ella la luna, presente en las cálidas noches, siempre sobre el palmeral ascendiendo lentamente sobre un cielo que dejaba cubierto de miles de estrellas, impresiona contemplarlas en un lugar con luminosidad 0 y que es un perfecto observatorio para disfrutar de ellas.





Y no quiero extenderme mucho más, era tiempo de descansar y disfrutar de la arena de la playa, del mar, de todas y cada una de las cosas que te ibas a encontrando, nadar, bucear, recorrer la isla buscando geckos, observando a los cangrejos, fotografiando flores, persiguiendo garzas, corriendo al amanecer, disfrutando de la rica y variada gastronomía local, de la amabilidad de los que hacen de esta isla un lugar que merece la pena visitar y descubrir.



Comentarios

Paloma Robles Blanco ha dicho que…
Qué maravilla Carlos, qué manera de disfrutar de un viaje.