SRI LANKA (DE ELLA A YALA)



Amanece en Ella, con el amanecer se despeja la gran incógnita de porqué el hotel sería el paraíso de un entomólogo, al salir al balcón el panorama es inmenso, un mar de verde se proyecta hasta las lejanas montañas, la luz comienza a recorrer lentamente este paraíso de los amantes de los insectos que hubiesen disfrutado seguramente del descubrimiento de tantos especímenes como hay en este hotel.    

   

Y atraídos seguramente por tanta comida, con el amanecer empieza la orquesta de cuervos, lentamente comienzan a posarse sobre las barandillas, sobre el suelo y su canto sirve de despertador a los muchos que aún no han madrugado....


Nuestro guía nos viene a buscar muy temprano, sabe que hemos madrugado y que nuestras ganas por seguir descubriendo su país son inmensas, tengo que decir que Ella es un pueblo hermoso, con un gran ambiente montañero, seguramente un lugar para quedarse un par de días y hacer algunas rutas por las tierras altas, me quedo con ganas de ver el amanecer desde la cima del Pico de Adán... habrá que volver.


 Hoy descenderemos de las montañas hacía el mar, dejaremos las tierras altas y el frescor para volver a la humedad y el calor del mar, la primera parada será muy cerca de Ella, concretamente en las cataratas de Ravana, aunque nos habían dicho que apenas tendrían caudal, baja un buen chorro de agua, aunque se puede adivinar al contemplarlas lo espectacular que tiene que ser en época de lluvia.



La siguiente parada será en Buduruwagala, a 45 kilómetros de distancia de Ella, aunque antes pararemos en uno de los muchos puestos que hay en la carretera, allí una sonriente mujer se esmera en colocar la fruta en su tienda, nos ofrece una especie de requexón con miel (fotografía superior) que está de vicio....


Continuamos viaje observando como cambia el paisaje a medida que descendemos por la tortuosa carretera, entre pitidos para adelantar y la amabilidad de los conductores srilanqueses que es digna de admiración, como ya os dije el límite es de 60 kilómetros por hora y eso sirve también para poder disfrutar del paisaje y del paisanaje.


Y así llegamos a Buduruwagala, un lugar muy poco visitado ya que no suele estar en las guías de los recorridos turísticos por la isla, una serie de canales de agua formados por un inmenso lago nos reciben a nuestra llegada, se agradece el frescor del agua en el día que hemos vuelto a recuperar el calor y la humedad de las tierras bajas....


 

Una parada para tomar algo en el resort que se encuentra a la entrada del reciento nos permite contemplar el bullicioso ajetreo de las hormigas y también la de una rana que pegada a los azulejos del baño nos contempla con tranquilidad....


Budurugawala nos muestra siete imponentes estatuas esculpidas en la roca y que fueron talladas en el siglo X. Las estatuas pertenecen a la escuela Mahayana del budismo. El nombre de Buduruwagla viene de: Budu (Buda), ruva (imagen), gala (piedra).


El lugar impone, nos encontramos solos en un reciento inmenso, labrado en la roca bajo la montaña se encuentran siete estatuas, la central se halla Buda de pie, con una altura de dieciseis metros se encuentra en la pose de abhaa mudra o gesto de valentía, en un gesto que indica que no tiene miedo. A ambos lados de esta colosal estatua se encuentran dos grupos de tres estatuas más pequeñas.



La figura central a la derecha de Buda, es Avalokitesvara, identificable por la pintura naranja alrededor de su cabeza y el estuco blanco en el cuerpo, se cree que la figura femenina de la derecha es Tara, la diosa Mahayana.



La imagen del centro en el grupo de la izquierda de Buda se cree que es Maitreya, el quinto y futuro Buda. A su izquierda una figura sostiene un símbolo de un rayo, es el bodhisattva tibetano Vajrapani. El de la derecha se piensa que es Visnú.


Somos los únicos visitantes de un lugar impresionante, uno se siente muy pequeño ante la majestuosidad de lugares como el que nos encontramos. Hace mucho calor y los rayos de sol calientan el suelo que pisamos descalzos, apetece acercarse al lago y mojar un poco los pies, en todos los templos y lugares sagrados hay que ir descalzos y nuestros pies están poco acostumbrados a algo tan natural por estas tierras.


Dejamos Buduruwagala para volver a la carretera, nuestro próximo destino será el Parque Nacional de Yala West en donde nos alojaremos, hasta allí ochenta kilómetros de carretera. La carretera es un lugar agradable, es costumbre que te paren a la puerta de los colegios para ofrecerte comida o fruta, los colegiales paran a los que por allí transiten y se asoman para ofrecerte comida, hoy tocó una especie de gachas con cereales, contundentes pero muy ricos que se agradecen....


El Parque Nacional de Yala se encuentra en el sureste de la isla, de los cinco bloques en los que se encuentra dividido solamente dos son visitables y en esta ocasión disfruteremos de uno de ellos, nuestro hotel y nuestro destino está en el interior del Parque.


Hoy llegamos pronto a nuestro destino, comeremos en el hotel para disfrutar de medio día de descanso ya que la jornada de mañana se iniciará muy temprano. El hotel al estar situado en el interior del parque es lugar de paso de la fauna del mismo, jabís indios pasean fozando por los alrededores de la piscina, y carteles de cuidado con los elefantes se muestran en cualquiera de las sendas que llevan hasta la playa.

   



El Océano Indico, sobrecoge su contemplación, estas costas fueron barridas por el espectacular tsunami del año 2.004, el mar está agitado, la soledad de la playa, el viento, la velocidad de las nubes, las olas chocando contra el muro de arena, sentarse y disfrutar de la tranquilidad de este lugar único que un día fue arrasado por este mismo mar que ahora contemplo sobrecoge.



Los días pasan muy rápido, tan rápido como las nubes azules y blancas que arrastra el monzón, llueve y a los pocos minutos para y vuelve el calor y la humedad, el agua del mar se encarga de aquietar cualquier sensación de intranquilidad, las huellas de muchos mamíferos están impresas en la arena, la luna tan importante en estas tierras se empieza a llenar, durante la cena los elefantes se acercan al hotel, también un enorme búfalo que come de las ramas altas de un árbol, hay descansar la jornada de mañana será larga.... solo Buda sabe lo que nos deparará el mañana.



Comentarios

VENTANA DE FOTO ha dicho que…
Son maravillosas las fotos que has captado. Este año has elegido para las vacaciones un destino bastante alejado.

Besos
Kasioles ha dicho que…
Fantástico y emocionante todo lo que describes.
Entre la música y las preciosas fotografías me he sentido inmersa en un paraíso de ensueño.
Mil gracias por esta bonita entrada.
Cariños.
Kasioles
Conchi ha dicho que…
Hola Carlos, tras mi ausencia de un año vuelvo con todos vosotros. Menudas vacaciones que has realizado, los paisajes son una delicia y esas esculturas me han encantado.

Un abrazo.