SRI LANKA (DE NUWARA ELIYA A ELLA)




Comienza un nuevo día en las tierras altas, las nubes siguen cubriendo las montañas y la lluvia insiste constantemente en enverdecer aún más este paisaje montañoso. Después de un rico desayuno nos despedimos de nuestros amigos del Jetwing St. Andrews de Nuwara Eliya, nuestro ya amigo Kithsiri nos tiene preparada una nueva sorpresa.


Hoy será un día especial, desde Nuwra Eliya partiremos hacía Ella pero no lo haremos por carretera, sino en tren, en un tren que recorre gran parte de estas montañas de las Tierras Altas, pero antes para hacer tiempo nos dirigimos a unos diez kilómetros de la ciudad hasta Hakgala donde vamos a visitar un jardín botánico.

 


El Jardín Botánico de Hakgala es el segundo en extensión de todo Sri Lanka ya que ocupa una superficie de 27 hectáreas y es conocido por la espectacularidad de sus rosas, que florecen entre los meses de abril y agosto. Situado a 1.500 metros de altura llama la atención la espectacularidad de este jardín que fue creado en el año 1.861 y en un principio se dedicó al cultivo de la quina, con cuya corteza se elabora la quinina.


El jardín se divide en dos partes y en una de ella podemos encontrar un sorprendente jardín japonés, también es posible perderse en la frondosidad de un bosque de helechos, además de una amplia variedad de flores, algunas de lugares tan alejados de Sri Lanka como México. 

   


Los canales de agua, los lagos y los paseos por el bosque son todo un lujo en estas primeras horas de la mañana haciendo que el paseo sea muy relajante.


  



Nos encontramos en las tierras altas y buena muestra de ello es que la lluvia hace acto de presencia y la niebla comienza a descender sobre nosotros, ya casi es hora de irse hacía Nuwara Eliya para acercarnos a la estación y esperar el tren, así que vamos a una nueva aventura.


Aunque nuestro tren para Ella sale a las 12 de la mañana, hemos llegado con tiempo a la estación, los trenes tienen tres clases, primera, segunda y tercera, nosotros viajaremos en segunda, donde las ventanillas se pueden bajar y puedes ir contemplando el paisaje.  


  

El tren llega puntualmente a la estación de Nanu Oya y emprendemos el viaje que en principio dura unas tres horas, aunque en nuestro caso el viaje fue más corto y en apenas dos horas y media nos encontrábamos en Ella.


El largo tren de color azul va traqueteando por la vía por un paisaje espectacular en el que se mezclan bosques con plantaciones de té y cultivos y muchas aldeas y pueblos en los que va parando, la gente se asoma a las ventanillas y también va de pie en las puertas que se encuentran abiertas en los vagones. 

 


El tren no va a mucha velocidad, lentamente va descendiendo desde los 1.861 metros de Nuwara Eliya a los mil de Ella mientras el paisaje y la vida de los pueblos que pasamos va transcurriendo por a ventanilla del vagón.


   


Finalmente llegamos a nuestro nuevo destino, la pequeña ciudad de Ella, abandonamos nuestro tren azul y después de entregar los billetes nos dejan salir de la estación y allí nos espera nuestro amigo, con el que descendemos por una larga avenida llena de restaurantes y hostales, en uno de ellos, con una ambiente muy de cricket (deporte nacional del país) nos detenemos porque ya es tarde y hay hambre y mucha.


Hoy el día va de vías, primero montados en un tren y después de la rica comida y de unas buena cervezas "Lion" toca caminar y que mejor que hacerlo por las vías del tren (algo muy normal en este país) y allí vamos.

  

Nuestro destino es el Puente de los Nueve Arcos, también conocido como "Puente sobre el Cielo" y para ello no nos queda más remedio que caminar durante una media hora por las vías del tren, cruzar un túnel y disfrutar de un recorrido por la selva espectacular.

  


El puente es una gran obra de la ingeniería ferroviaria, se comenzó a construir en el año 1.921 durante la época colonial británica, ubicado en Gotuwala fue construido única y exclusivamente con roca, ladrillo y cemento y comenzó a funcionar en el año 1.941 uniendo las estaciones de Ella y Demodara. Con una longitud de noventa y un metros y una altura de 24 metros, sus nueve arcos lo convierten en uno de los lugares más visitados de la isla.

  


En un principio estaba previsto que un tren pasase por el puente mientras lo visitábamos pero los trenes en Sri Lanka son un tanto impuntuales, lo mismo llegan antes, como en nuestro caso, como llegan más tarde y mientras esperábamos la selva y la fauna en este caso las aves fueron haciendo acto de presencia y dejándonos preciosas fotografías de un lugar muy hermoso.

  


Abandonamos el "Ahas Namaye Palama", como es conocido en la lengua Sinhala, cuyo significado es "puente de nueve cielos", desandamos lo andado por la vía mientras la tarde va cayendo y el cielo nos va dejando un precioso atardecer sobre las montañas.



Nos detenemos en un pequeño puesto en la aldea al bajar de la vía, allí tomamos un té mientras contemplamos el atardecer, ya es tarde y la noche comienza a apoderarse de un día que se ha pasado muy rápido y es que cada día va superando al anterior. Me quedo prendado de la amabilidad de las gentes de este país siempre atendiéndote con la mejor de sus sonrisas, delicioso el té.


Ya hay ganas de descansar, se hace tarde y mañana descenderemos al nivel del mar, la ruta ha sido larga y ya es tarde, llegamos al hotel de Ella y también allí habrá alguna sorpresa, pero esta vez no muy agradable, aunque como suele decirse siempre hay una excepción que confirma la regla y la regla en este país es la amabilidad, la sonrisa y el buen trato así que por unas horas.... pero eso os lo contaré en una nueva entrada.



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