SRI LANKA (SIGIRIYA ROCK, POLONNARUWA, GAL VIHARA Y MINNERIYA)



Desde nuestro alojamiento podemos contemplar una preciosa roca que en cierto modo nos recuerda a la cabeza de uno de los muchos elefantes que hemos contemplado estos dos días, la roca emerge sobre la selva desafiante y hoy en nuestro tercer día iba a ser el día de descubrirla y ascenderla: Lion´s Rock, la roca del león.


Su contemplación aún sobrecoge más desde su cercanía, Patrimonio Mundial por la Unesco desde el año 1.982 la ciudadela de Sigiriya se encuentra a doscientos metros de altura sobre la gigantesca roca de gneis sobre un mar de selva. Este fue el lugar que eligió el rey Kasyapa (477-495 dC) para ubicar la capital, y construyó una fortaleza en la parte superior de esta piedra, a ella se accede por unos impresionantes jardines que son los más antiguos de Asia y están entre los más antiguos del mundo.


Las pinturas que se pueden observar en una de las paredes de la cara oeste son el punto culminante de la visita, los frescos que eran más de mil quinientos y de los que solo quedan en la actualidad 21 se remontan al siglo V y representan a las concubinas de Kaspaya, aunque se piensa que pueden ser apsaras (ninfas celestiales). Los colores usados en las pinturas provenían de materiales naturales. 



La plataforma de observación de estas pinturas (no está permitido hacer fotos para su conservación) se encuentra a cien metros de altura, se accede por una escalera metálica de caracol como se puede observar en la fotografía superior.



En su cara norte se encuentra el acceso a la cima, en la construcción original aquí se encontraba un gigantesco león de ladrillo que custodiaba el acceso a la cima, en la actualidad solamente quedan las garras de esta increíble obra. 



Continuamos subiendo por un entramado de hierro habilitado para la subida, a nuestra derecha en la roca contemplamos la subida original que quita el hipo, la verticalidad es asombrosa y en pocos minutos accedemos a la plataforma superior, con una extensión de dos hectáreas, la cima se encontraba llena de edificaciones, jardines acuáticos, templos, palacios, etc.


y también el paisaje que nos sobrecoge hacía los cuatro puntos cardinales, realmente espectacular. Apetece quedarse en la cima, pero el día va a ser intenso y aún queda el descenso por las empinadas escaleras hasta los jardines.



En la foto superior podemos contemplar una de las dos garras del león y la puerta de acceso y en esta inferior la pasarela subiendo por la roca. Si desde lejos era impresionante, desde tan cerca aún lo es más.


En los jardines además de contemplar los nenúfares en los jardines acuáticos podemos admirar la fauna local, multitud de aves que hacen la delicia de los que las amamos pero también como no, los macacos de Sri Lanka especie endémica de esta isla y que la población local conoce como Rilawa.


Desde Sigiriya nos trasladamos a Polonnaruwa, cincuenta y cinco kilómetros de carretera que son una delicia, algo más de una hora con paradas en los puestos de fruta para degustar la rica variedad de frutas locales, finalmente llegamos a Polonnaruwa, capital medieval de Sri Lanka entre los siglos XI al XIII y patrimonio de la Humanidad por su interés arqueológico e histórico.



El rey Parakramabahu I desarrolló la ciudad y se encargó de la construcción de monasterios, templos y el enorme Parakrama Samudra o embalse del mar. Tras su muerte el reino se sumió en el caos, la ciudad fue abandonada en el año 1293 y fue fagocitada por la selva. En el siglo XX comenzó la restauración de este hermoso enclave y en el año 1982 la Unesco la declaró Patrimonio de la Humanidad.



Las ruinas se concentran en varios grupos, siendo demasiado extensas para visitarlas a pie, siendo lo más recomendable el uso de una bicicleta, siendo la parte más visitada y con más monumentos la del Cuadrángulo, cercana al Palacio Real. Otras ruinas están en los grupos conocido como Norte y Sur, este último cercano a la nueva ciudad de Polonnaruwa. 



Hatadage, construido para alojar la reliquia del diente del Buda, dicen que se construyó en tan solo 60 días en piedra, ladrillo y madera. Hoy queda el muro que rodea el templo, algunas columnas y en la cámara del fondo las esculturas de tres Budas. Si se tiene opción de ver desde la distancia las puertas se puede apreciar que cada una enmarca a la siguiente para ver en el fondo una de la esculturas de Buda.



Todo el recinto está salpicados por estos devales, templos dedicados a un dios concreto, y en el caso de Polonnaruwa la mayoría están dedicado a Siva. Aconsejable visitar su museo (no se pueden hacer fotografías) donde se exponen piezas recuperadas en la ciudad, además de maquetas de los edificios mostrando el aspecto que tenían en su construcción lo cual nos dará un idea del impresionante conjunto que hemos visitado.



No abandonaremos Polonnaaruwa sin visitar antes el lugar conocido como Gal Vihara, nos quitamos los zapatos para admirar y contemplar un espectacular conjunto de cuatro esculturas de Buda talladas en la roca granítica.



Dos figuras se presentan sentadas en meditación, el segundo de pie de siete metros de altura, con sus brazos cruzados sobre su pecho lo que representa la iluminación y el tercero, de quince metros de longitud se encuentra acostado con su cabeza apoyada sobre una almohada, en la cual se encuentra el símbolo del loto (paso de lo impuro a lo puro), el nirvana.  



Dejamos Polonnaruwa y este lugar tan impresionante que es el Gal Vihara, hace calor y nuestros pies desnudos sufren el calor de la arena, nos calzamos y ya con ganas de comer nos dirigimos a nuestra próxima parada, nuestro guía y ya amigo Kithsiri nos tiene guardada una agradable sorpresa.


Muy cerquita de Polonnaruwa concretamente en Jayanthipura tomamos un camino de tierra que se adentra en los arrozales, en un desvío una casa y vemos a su dueño sonriente en la puerta, llegamos a "Jaga Food", la sonrisa de su dueño es una invitación a disfrutar del momento, en un instantes un zumo fresco de mango hace las delicias de un día muy caluroso, casi al instante un buen montón de platos que va dejando sobre la mesa siempre con una sonrisa, su mujer la cocinera despliega todo el arte de la rica y variada cocina de este país, espectacular.

 

 

Jaga además hace de ornitólogo para mi y me señala la localización del ibís de cabeza negra, además con un suave "excuse me" nos muestra un enorme varano que se dirige hacía nuestra mesa seguramente para degustar la rica comida que estamos disfrutando (foto inferior).


Y al acabar de comer, después de despedirnos de Jaga y su agradable familia, nos dirigimos a nuestra última visita: el Parque Nacional de Minneriya, que bien merece un reportaje aparte.



Sin ninguna duda el animal emblemático de este Parque Nacional es el elefante indio, manadas en estado salvaje se desplazan en completa libertad por el entorno de este parque, siendo posible la contemplación y el disfrute de manadas de hasta cien ejemplares. El Parque fue creado en el año 1.997 y tiene una extensión de noventa kilómetros cuadrados.



Dentro del mismo se encuentra el Pantano de Minneriya, que fue creado por el Rey Mahasen en el siglo III, un lugar ideal para la contemplación de las muchas aves que se encuentran en este lugar: painted Storks, pelícanos, garzas, abejarucos esmeralda, ibis de cabeza negra y pavos reales, además de otras especies que aún trato de identificar se mostraron durante este recorrido. Pero sin duda la joya de la corona fue un hermoso ejemplar de Aguila pescadora de cabeza gris (Fish Eagle) posado en una rama, cuya fotografía encabeza el reportaje, un ave de una belleza impresionante.



Ha sido un día cargado de emociones, cada nuevo día supera al anterior, después de un par de horas dejamos el Parque y a nuestro ranger que ha demostrado ser un perfecto conocedor de la fauna de Minneriya y volvemos a Habarana cuando las últimas luces del día, nos queda la reparadora cena, casi en soledad y el village en la selva que es todo un lujo, uno se pregunta que otro animal puede sorprenderte en un lugar tan espectacular como Sri Lanka.



Comentarios

VENTANA DE FOTO ha dicho que…
Las fotos son espléndidas, pero tan sólo de ver la escalera me está dando vértigo.

Buen reportaqje amigo. Es un lugar bastante interesante.

Besos
El tejón ha dicho que…
Buah!!!. Tú sí que sabes poner los dientes largos, "afilaos" como cuchillos los tengo, aunque me consuela pensar que ya estás deseando volver,jejeje.
Un abrazo.