SRI LANKA (ANURADHAPURA Y MIHINTALE)





Habarana es un pueblo pequeño ideal para realizar las visitas que tenemos programadas para los dos días siguientes de nuestra estancia en Sri Lanka; amanecemos en Sigiriya Village con el viento susurrando entre los árboles, el aullido de los monos y el canto de los pájaros, de noche las ranas no han dejado de croar en las charcas (todo un lujo escuchar su sonido) y sumergidos en la preciosa vegetación que encierra nuestro alojamiento. Tras un buen desayuno en el que disfruto de una amplia variedad de frutas: aguacate, mango, piñas, plátanos (hay mas de 25 variedades distintas en el país) y las no tan conocidas como mangostinos, carambolas, atemoyas y sapodillas, nuestro guía Kithsiri nos viene a buscar a nuestro alojamiento para trasladarnos hasta Anuradhapura, situada a 75 kilómetros de Habarana.


Anuradhapura fue fundada en el siglo IV a.C. bajo el reinado de Pandukabhaya y fue uno de los mayores centros de poder de Sri Lanka, además de ser la capital del país durante más de mil años; Un siglo más tarde durante el gobierno de Devanampiya Tissa que convirtió la ciudad en un centro de enseñanza budista tras convertirse a esta religión. Desde el año 1.982 está considerada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. La ciudad antigua que es la que visitaremos alberga templos, dagobas (tipo de arquitectura budista hecha para contener reliquias), estanques y palacios en ruinas. 


La ciudad fue saqueada por los cholas (de origen tamil, gobernó en la India meridional hasta el siglo XIII) que la ocuparon en el siglo X. La selva se adueñó de la ciudad y esta cayó en el olvido hasta que se comenzó a despejar en el siglo XIX. En la actualidad es la ciudad sagrada del budismo, los monasterios que la rodean cubren un área de más de 40 km², y es uno de los mayores yacimientos arqueológicos del mundo. 



El Sri Maha Bodhi es el más antiguo de los árboles Bo de toda la ciudad antigua, se cree que creció a partir de un esqueje que trajo de la India en el siglo III a.C. la princesa Sanghamitta hermana de Mahinda y este esqueje proviene del árbol Bo en Bodh Gaya, India, bajo el que Buda logró la iluminación. El árbol original de la India fue destruido pero su descendiente sobrevivió y es considerado uno de los lugares más sagrados de Sri Lanka, se encuentra en el interior de un recinto protegido con verja de oro (foto superior).



La zona norte de la ciudad alberga lugares de interés como el palacio real, las ruinas de Abhaagiri y los monasterios de Mahvihara y Jetavanarama. Este último fue fundado por el rey Vattagamini Abhaya en el año 88 a.C. y fue uno de los más importantes del país, como demuestra que en el siglo V vivían el el 5.000 monjes.


 La Dagoba Mirisavatiya (foto superior) fue el  primer monumento construido por Dutugemunu (sometió por primera vez toda la isla al dominio cingalés) tras tomar la ciudad en el siglo III a.C.



Kuttm Pokuna, los estanques gemelos, aunque no sean del mismo tamaño, el situado al norte mide cuarenta metros de longitud, mientras que el del sur solo mide veintiocho, fueron construidos en el siglo VIII y se usaban para baños rituales.



Del Palacio de Mahasena apenas quedan restos exceptuando la piedra luna de la entrada, una de las más hermosas de la isla que data del siglo VIII y consta de cinco círculos que representan el camino para lograr el nirvana.


Antes d abandonar Anuradhapura realizamos una ofrenda a Buda, en este caso flores y más concretamente la flor nacional de Sri Lanka: el nenúfar de Sri Lanka. La ofrenda es individual y mientras se realiza la ofrenda se recita un verso, Uno de ellos dice que: “las flores que ofrezco están ahora frescas y lozanas, y mañana estarán secas y marchitas”, el verso intenta recordamos que todas las cosas mundanas poseen esta característica. Así, las flores que ofrecemos son símbolos de la verdad universal de la no permanencia: nada dura para siempre, todo perece. Nada perdura, todo fluye. No es que no debemos apegamos a nada. Podemos gozar los objetos y las situaciones, pero debemos dejados ir cuando estos cambian. Es importante no aferrarse a nada, dejar de querer convertir lo impermanente en eterno no es posible.



Dejamos Anurahapura, la sensación térmica es de mucho calor y bastante humedad, es la hora de comer y de volver a saborear los ricos productos de la comida srilanquesa donde las especies son la estrella de su rica y variadas gastronomía  donde destacan platos como el roti es un tipo de pan típico elaborado a partir de harina de trigo, el kottu que podría ser nuestra hamburguesa, el biryani plato a base de arroz combinado con verduras o carne de pollo, el kukul plato de arroz al curry y otro larga lista de platos que colocan sobre la mesa para tu disfrute, la comida especiada pica en la boca pero no en el estómago y está riquísima. Como anécdota decir que en el restaurante donde comimos había una boda y tras mucho insistir consiguieron que entrásemos a la boda, allí estaban los novios y todos los invitados disfrutando de una larga y musical boda, de la música también disfrutamos durante la comida. 



Y después de comer nos fuimos a disfrutar de Mihintale y también de la fauna de Sri Lanka, en el mismo aparcamiento de este lugar importante para el budismo nos encontramos con macacos de la especie Macaca Sinica y que campan a sus anchas por el templo.


También nos sorprendería en el lugar donde hay que dejar los zapatos de dos preciosos ejemplares de ardilla gigante gris o de Sri Lanka (Ratufa macroura) que degustaba un plátano ante la atenta mirada de los monos, curiosidad de un país donde se puede disfrutar de la fauna en los lugares menos insospechados.



Mihintale es un lugar de gran significado histórico y religioso ya que esta colina es la cuna del budismo en Sri Lanka ya que es el lugar donde Mahinda convirtió al rey Devanampiya Tissa a esta religión en el año 274 a.C. Tissa perseguía un ciervo cuando se encontró con Mahinda y este le puso a prueba con un acertijo, el rey supero la prueba y se convirtió al budismo, como lo hizo su séquito de 40.000 cortesanos. Mihintale atrae a miles de peregrinos budistas, sobre todo en la luna llena de junio en el festival de la Poya Poson donde se conmemora la introducción oficial el budismo en el país.



La escalera que lleva a la cima la forman 1.840 peldaños tallados en la roca e intercalados en terrazas. En el primer descansillo se encuentran los restos de la Dagoba Kantaka Chetiya, la más antigua del complejo; en el segundo descansillo se encuentran los grandes abrevaderos de piedra que eran llenados de arroz o gachas y eran la comida de los monjes. El conjunto de escaleras conduce hasta la terraza superior, lugar en el que nos descalzaremos. 



En el centro de esta terraza esta la Dagoba de Ambasthala que indica el lugar donde Mahinda se encontró con el rey Tissa. A su lado se encuentra una escultura de la huella de Buda y la estatua decapitada del rey Tissa. Enfrente hay unos escalones que nos llevan a un gran Buda de color blanco que se encuentra sentado. En la otra esquina unos peldaños ascienden hasta la Dagoba de Mahaseya, de 14 metros de altura. 



Enfrente de Maha Seya se encuentra la cumbre de la colina, el fuerte viento hace ondear las banderas budistas, aún así son muchos los peregrinos que ascienden y descienden de la roca por sus peldaños tallados en ella, me sumo a ellos y en la subida una familia que desciende me para y me pregunta que de donde soy, le explico mi procedencia y dicen sentirse felices de que los visite, quieren guardar una fotografía de ese momento y me la hacen con ellos, una muestra más de la belleza de este pueblo. Continuo subiendo con el fuerte viento azotando, la subida cuenta con una barandilla de hierro para facilitar la ascensión. En los libros antiguos se cuenta que Mahinda llegó a Sri Lanka viajando por el aire. Descendió y aterrizó en Sri Lanka en la parte superior de la Aradhana Gala, lugar en el que me encuentro (fotografías superiores).



Desciendo descalzo de Aradhana Gala y vuelvo al lugar donde he dejado mis zapatos, en la plataforma inferior los monjes budistas entonan sus mantras mientras el reguero de peregrinos no cesa de ascender y descender por la empinada escalera, regreso al lugar en el que he dejado mis zapatos y allí siguen los monos, tras despedirnos del guardes de los zapatos dejamos este bello lugar cargado de historia.


Y de regreso a Habarana una nueva sorpresa, el que será nuestro primer elefante en completa libertad que veremos en Sri Lanka, Kithsiri detiene el vehículo al ver un elefante en un campo de hierba no muy lejos de la carretera (en los días siguiente veremos alguno en la misma carretera), son muchos los vehículos que se detienen para contemplar tan bello animal, se trata de una hembra (carece de cuernos) y pasta tranquilamente en el cálido atardecer), una sorpresa más que la naturaleza ha querido regalarnos después de un día largo en el que nos hemos sumergido en la historia de la isla.



Y nuestro guía, nos deja en el Sigiriya Village de Habarana lugar en el que pernoctaremos por segunda noche consecutiva donde nos deleitarán con otra fabulosa cena repleta de productos gastronómicos locales, después descansaremos soñando con los lugares que hemos visto y expectantes por los que descubriremos al día siguiente. Algunas ranas algunas siguen croando en las charcas, otras ascienden por las paredes de las habitaciones, los monos aúllan en las ramas de los árboles y los zorros voladores se deslizan por los cielos en la oscuridad de la noche y es que la naturaleza no duerme en este precioso país.




Comentarios

La Biosfera de Lola ha dicho que…
Madre mía Carlos menudo viaje y menudas fotos, enhorabuena. Un enorme abrazo querido amigo y muchas gracias por tu cariño.
Sara ha dicho que…
IMPRESIONANTE, queridos amigos... uno tiene que venir transformado necesariamente de estos viajes, la tierra desde luego es un planeta para cuidar y amar profundamente...qué bonito todo, que entrada más preciosa...me encanta!!! Hasta dentro de un ratito, abrazotedecisivo