AQUEL SOL QUE YO ESPERABA









Caminaba entre las sombras de la noche mientras esperaba, aquellos caminos oscuros me llevaron a la mar donde la oscuridad y el silencio desparecieron, era la luna quien intentaba mostrarme aquellas aguas de un mar oscuro  y azulado que chocaban desafiantes contra aquellos enormes acantilados por los que descendí no se ni como, mientras escuchaba el rugido violento de las olas batiéndose contra la roca mientras robaban la arena sobre la que yo deseaba caminar aquella noche y que no estaba; allí esperé, me anclé sobre una enorme roca que desafiaba a la mar embravecida y allí me senté a esperarle, a esperar que llegase para hablarle, rodeado de la mar, mientras escuchaba el bullicioso batir de sus olas y la luna intentaba en vano reflejar mi sombra en aquella oscuridad, sombra que decidió acompañarme mientras esperaba al sol. Y allí paso el tiempo, un tiempo que no marcan los relojes, ni los calendarios, ni tan siquiera viene escrito en los libros y aquel tiempo que esperé no fue en vano porque al abrir mis ojos contemplé sobre aquel lejano horizonte unos tonos rosados, naranjas, rojos que eran los heraldos que anunciaban al sol que yo esperaba, y así fue que al poco, en un instante comenzó a ascender sobre aquel mar ya calmado en el que ambos nos encontrábamos y yo comencé a hablarle mientras ascendía y fue allí sobre aquella enorme roca donde encontré mi calma mientras la mar se retiraba lentamente de la arena y al alzar la vista lo vi, aquellas dos almas que cada noche estaban juntas y al amanecer volaban sobre la mar hacía el lugar en el horizonte por done había salido aquel sol al que yo esperaba.




Comentarios

VENTANA DE FOTO ha dicho que…
CAda una por sí sola es una hermosa poesía virtual.

Besos
El tejón ha dicho que…
Maravilloso encuentro el que describes, amigo.
Y un gran descubrimiento musical para mi.
Un abrazo.