SRI LANKA (DE COLOMBO A HABARANA)



"Saludo a Ceylán, perla de verdor, flor de las islas, torre de belleza!
mis ideas y mi poesía mucho le deben a esta isla.
He conocido y amado a su generoso pueblo".

Pablo Neruda



El filosofo chino Lao Tzu dijo: “un viaje de mil millas ha de comenzar con un simple paso” y ese primer paso fue la preparación de un apasionante viaje hacía una isla mítica, un país cuya historia se remonta a los primeros pobladores de la isla hacía el 32.000 a.C. y que deseaba descubrir y visitar. Fue en el año 1.972 cuando el nombre colonial de Ceilán fue cambiado por el de Sri Lanka cuyo significado es "tierra resplandeciente". Fue ya hace un tiempo cuando tomamos la decisión de recorrer la isla, la perla del índico, conocida así porque desde el aire se ve de color verde esmeralda, debido a su exuberante vegetación, también por su forma de perla.  Con una extensión de cuatrocientos kilómetros de ancho, la isla esta plagada de lugares históricos y religiosos, playas de arena dorada, bosques húmedos, lagos, cascadas, montañas y colonas repletas de plantaciones de té y naturaleza, su inmensa riqueza natural. “Por la mañana, el milagro de aquella naturaleza recién lavada me sobrecogía”, escribió de ella Pablo Neruda.



Paraíso de los amantes de las aves, en la isla habitan más de 200 especies no migratorias, de las cuales 25 son endémicas, además de otras muchas especies que se detienen o migran a la isla para disfrutar de los números lagos que la pueblan; pero además en cualquier rincón podremos disfrutar de la enorme biodiversidad y riqueza de su fauna, una de las más variadas del mundo: tigres, leopardos, búfalos de agua, monos, elefantes, puerco espines, osos hormigueros, osos negros, panteras y varias especies de cérvidos son algunos de los habitantes de esta preciosa isla del Indico.




Después de unas largas horas de viaje que nos llevaron de Madrid a Doha y de allí a Colombo aterrizamos en esta isla, contemplando desde la altura del avión el porqué de su nombre, tras los tramites habituales para la entrada del país accedimos al área de entrada, y allí con una sonrisa en su boca y una girnalda de flores en su mano nos espera Kithsiri, nuestro guía, la isla es un paraíso para los que amamos a las flores. Y en pocos minutos nos sumergimos en el tráfico de la isla, la velocidad máxima en las carreteras es de 60 kilómetros a la hora y en las autopistas de 100. Pronto comprobaremos que con un pitido previo puedes adelantar en curva, la educación y el respeto es la norma, todo lo demás está permitido. Y así disfrutando de la carreta y de las vistas que nos va dejando llegamos a Pinnawela, primera parada para visitar su orfanato de elefantes.



El orfanato fue creado en el año 1.975 con el objetivo de servir de orfanato para las crías de elefante asiático que no tuvieran manada, también para recuperar elefantes con problemas y para ayudar a estos animales a sobrevivir. Hoy en día sigue siendo un orfanato para crías de elefante, pero también es un centro de cría de elefantes en cautividad y a la vez una atracción turística. Pinnawela alberga la mayor manada de elefantes asiáticos en cautiverio en el mundo que supera las 75 unidades, de tres generaciones.



Es el elefante asiático, una especie asombrosa que se diferencia del africano por su tamaño, la forma de las orejas y la cabeza. Más pequeño que el africano, mide unos dos metros de alto, seis de largo y puede pesar unos 5.000 kilos. Sus orejas son pequeñas y redondeadas; posee en su trompa un lóbulo en el extremo superior, una especie de protuberancia –parecida a un dedo- que les permite agarrar pequeños objetos. Solo los machos tienen colmillos, las hembras carecen de ellos. El elefante asiático tiene cinco dedos en las patas delanteras y cuatro en las traseras; su cola del es proporcionalmente más larga que la del africano y el lomo del asiático tiene forma de arco, con el punto más alto en el centro de la espalda. Se cree que existen menos de 50.000 en estado salvaje, principalmente distribuidos por India, Bangladesh y Sri Lanka, en la isla viven unos 6.000 elefantes salvajes.


Contemplamos como los cuidadores los bajan al río Maha Oya donde disfrutan del apetecible agua, el calor y la humedad se notan y mucho y por momentos apetece bajar al río y sumergirse en sus aguas. Pero hemos de continuar, se hace tarde y aún nos quedan muchos kilómetros hasta nuestro destino en Habarana.


Volvemos a sumergirnos en la carretera guiados por la mano experta de Kithsiri, cada pitido es un agradecimiento por permitir adelantar, la carretera es un mundo abierto de casas, tiendas, gente, autobuses, motos y tuc tucs; son cientos las tiendas que vamos pasando, tenderetes en la carretera donde se vende fruta, verduras... casi de todo. Una parada en el camino para acercarnos a un lugar donde se reciclan cocos.


Los cocoteros son considerados fuentes de vida, en todo el sentido de la palabra. En Sri Lanka es  ingrediente principal en la mayoría de los platos, y el coco y su árbol juegan un papel importante en la vida de las persona desde sus raíces a la punta de sus hojas. Nada se desperdicia, las ramas secas son recolectadas, humedecidas y tejidas para crear paneles que recubren los techos de las casas. Los cocos que no se venden en el mercado como alimento, también son secados, molidos y luego procesados para la extracción de aceite y de las cáscaras, como contemplamos en esta visita se produce la fibra que puede ser hilada para fabricar cuerdas o abono para las tierras. Nada se desperdicia en Sri Lanka.



Llegamos a Habarana, a 140 kilómetros de la capital Colombo, un lugar precioso en el que la selva oculta cualquier atisbo de que exista un pueblo, nos desplazamos a la que será nuestra casa durante tres días: Sigiriya Village, un lugar increíblemente hermoso en el que te puedes encontrar con una serpiente, un varano o los monos subidos a árboles o cabañas, también nos ofrece una preciosa estampa de un lugar que visitaremos: Sigiriya Rock.


Nos despedimos de Kithsiri que nos deja descansando y disfrutando de este hermoso lugar, el viaje desde España ha sido agotador y el cansancio empieza a notarse mientras nos deleitan con música tradicional de Sri Lanka, en la cena descubriremos los sabores y olores de la rica y variada gastronomía de este país, porque como dijo el escritor y poeta británico Rudyard Kipling: “lo primero que hay que hacer para entender a un nuevo país es olfatearlo”.



  




Comentarios

VENTANA DE FOTO ha dicho que…
Ahora comprendo que lleves un tiempo desaparecido. Has emprendido un hermosa aventura a un país bellísimo, Una experiencia muy buena para todo aquél que le gusta la aventura.

Besos
La Biosfera de Lola ha dicho que…
Espectacular Carlos, menuda experiencia. Besos.
Sara ha dicho que…
Alucinante, para dar mil gracias por haber podido disfrutar esta experiencia de vida...los viajes es el mejor regalo que nos podemos brindar, y estos recuerdos estarán con vosotros SIEMPRE...a por muchos más viajes así amigos del alma. Abrazotedecisivo