SEIMEIRA DE VILAGOCENDE




La seimeira (cascada) de Vilagocende o de Aldomán (con este nombre figura en el Inventario de Humedales de Galicia) con sus cincuenta y cuatro metros de caída vertical es una de las más espectaculares que podemos encontrar en la región gallega. Formada por el río Porteliña afluente  del río Lamas que nace a mil metros de altura en la Serra do Hospital, descendiendo entre los montes de Vilarón y de Ruibal, siendo en este último donde se precipita por una pared rocosa vertical formado esta preciosa cascada.  


Para llegar hasta este lugar en el pueblo lucense de Fonsagrada tomaremos la carretera que va hacía Vilagocende (veremos indicadores de la seimeira), entre el pueblo de O Fito y el de Vilagocende veremos un aparcamiento señalizado a nuestra izquierda, con paneles indicativos descriptivos de la corta ruta, algo más de un kilómetro, que desciende hasta la seimeira. Descenderemos entre el bosque con abundancia de castaños, alisos, fresnos y otras especies, finalmente llegaremos a una pasarela de madera que nos desciende hasta la orilla del Porteliña, unos metros más atrás un puente de madera nos permite pasar a la otra orilla donde se encuentran los restos de un viejo molino.


Cuenta una leyenda que un vecino de la aldea de Vilagocende marchó a segar a Castilla, cuando ya faltaba poco para acabar la temporada de siega, un día se le acercó su amo y le preguntó de donde era, él le dijo que de Vilagocende y el amo amo le dijo que en el río de su aldea había una cascada, el hombre se sorprendió porque se supiera de esa cascada en un lugar tan lejano, entonce el amo le dio tres bollos de pan con el encargo de que tenía que tirarlos en el pozo de la cascada.


De vuelta a casa, guardó los tres bollos de pan en el hórreo, bajo llave, bien protegidos de los ratones. De lo ratones si, pero no de la curiosidad de su mujer, que un día que fue a buscar tocino para hacer caldo, encontró los tres bollos de pan y ni corta ni perezosa cogió uno de ellas y cortó un trozo. A poco estuvo de desmayarse del susto cuando vio que del pan salia sangre, como pudo tapó el pan para que su marido no se diese cuenta y cerró con llave.


Un día el hombre cogió los tres bollos y se fue hasta la cascada, al lado del pozo lanzó el primero de los bollos al agua, pasmado vio como de sus aguas salía una mujer hermosa vestida como una princesa, entonces tiró la segunda y salió otra dama que aún ganaba en hermosura a la primera. Pero fue cuando tiró el tercer bollo, al que le faltaba un trozo, cuando salió la mujer más hermosa que jamás hubiese visto ningún hombre, pero vio estupefacto que a aquella hermosa mujer le faltaba un brazo. Esa hermosa dama se acercó a el y con los mejores deseos le dio un regalo para su mujer: un precioso collar.


El hombre cogió el camino de vuelta a casa, pensando en lo contenta que se pondría su mujer cuando llegase con el regalo, un repentino dolor de tripas le obligo a hacer un alto en el camino y colgó el collar en un espino. De repente contempló como el espino comenzaba a andar con el collar puesto. El hombre lo siguió con intención de recuperar el collar de su mujer cuando vio que se adentró en el pozo y desapareció dentro.





Comentarios

VENTANA DE FOTO ha dicho que…
Sigues mostrando bellas imágenes de la Naturaleza, espero que a través de ella aprendan a respetarla todos aquellos que la agreden depositando resíduos cuando lo tenían que dejar en los contenedores.

Besos