DE BELEÑO A ENTREGÜE





Los rayos de sol no logran colarse sobre las nubes que cubren las montañas, la mañana amanece enverdecida por el orbayu que la riega cuando desciendo hacía el arroyo Ameu, el camino de un verde intenso se adorna de flores primaverales que lo embellecen mientras llego al puente del Ponga, lo cruzo y paso por el lugar donde se encuentra el guardián de mis caminos, como otras tantas veces me paro y lo saludo y prosigo el camino, sin esperar respuesta, aunque esta vez un alegre petirrojo desafía la lluvia mientras asciendo hacía Abiegos y me acompaña un pequeño trecho del camino, llego al pueblo aún adormecido, el Cascayu aún luce el cartel de "cerrado" cuando cruzo en dirección a Tanda y contemplo como del Tiatordos al que me dirijo no hay ni rastro. La lluvia cada vez más fuerte quiere acompañarme ahora, giro la cabeza y veo en un prado como dos caballos pastan tranquilamente, un paso más y me topo con una cierva que distraída pasa por mi camino, el susto es mutuo, perdone usted señora cierva. Acometo la larga bajada cementada para llegar ya casi a Tanda y bajo a la carretera, tengo la boca seca pero al llegar a la fuente, ni agua. Habrá que esperar a Taranes y por la asfaltada carretera comienzo a subir hasta el pueblo, los prados llenos de vacas pastando ponen el soniquete en mi subida, la lluvia cesa, de las montañas ni rastro, sumergidas en la niebla. Cojo el camino del Tiatordos, subo hasta la fuente y sacio mi sed, han pasado ya un par de horas, nadie parece estar despierto, la niebla baja cada vez más y yo comienzo a subir hacía ella, el empedrado mojado, sube y sube sin darme un respiro para adentrarse en la Foz, la Foz de la Escalada, la niebla me esconde un secreto y al poco lo veo, los rebecos incómodos en la niebla de la montaña han bajado hasta la foz, uno, dos, tres... me pierdo, paro y los miro, el camino sigue subiendo, el río me deja hermosas cascada, Sky me mira, la acaricio y sube por una ladera, huele a los rebecos, la foz esta hermosa con su presencia. Llegamos hasta el final de la foz, justo antes de adentrarnos en la Bufona, la niebla me sigue ocultando las vistas espectaculares desde aquí arriba, pero no me quejo, me permite ver lo justo y eso a veces ya es mucho. Entro en el bosque, hoy no bufa, el camino embarrado, el bosque hermoso, las hayas se cubren de magia ocultas en el denso manto de la niebla y yo subo y subo y sigo subiendo, llego a la cueva y entro, la niebla moja y apetece sentarse y comer algo, del plátano de mi desayuno casi ni me acuerdo. Sky está inquieta, huele algo, yo trato de oler pero solo me llega el rico olor de la naranja que estoy comiendo, ella sale de la cueva, cuelgo mi mochila y seguimos subiendo, ya cerca el Cercáu empieza a correr, yo trato de seguirla y alcanzo a ver siete cabecitas que corren alocadas entre la niebla, siete hermosas ciervas a las que Sky ha dado un susto, me mira, la miro y seguimos subiendo. Aquí arriba apenas si veo más allá de unos metros, el camino no tiene perdida, va rodeando la Xerra les Vallesqueres, arrecia la lluvia y la niebla se espesa, intuyo la llega a la majada, las cabañas parecen fantasmas de piedra, es la majada de Entregüe, entramos en una de las cabañas, no parece que vaya a levantar, de las montañas que me rodean no veo ni rastro, tampoco del camino que debo de seguir, esperare unos minutos y si no levanta bajo de nuevo, los minutos pasan y las cabañas de enfrente ni asoman, salgo y desando mi camino mientras un rebeco se asoma entre la niebla como preguntándose que puedo hacer yo aquí en este mundo de niebla; desciendo el Monte de la Bufona, disfrutando nuevamente de la magia de la niebla entre las hayas, con pena llego a la foz, parece que despeja,será, es, la montaña es así de caprichosa, aunque las cumbres siguen ocultas en la niebla, al menos veo la foz, desciendo sin prisa disfrutando de las cascadas del río, me acerco de nuevo a la fuente de Taranes antes de bajar a Tanda y coger la empinada pista cementada que sube hacía Abiegos, más cuestas, por el camino sale el sol, pero la niebla sigue en los altos, paso Abiegos como alma en pena y bajo hasta el Ponga sigo el camino hacía Beleño, aún me queda una última subida, miro mi gps y me dice que llevo caminando diez largas horas, miro los kilómetros y dice que 22,44, lo apago justo antes de entrar en el pueblo, entro el bar, pido una sidra y me siento a tomarla con Sky durmiendo a mi lado, me quedo mirando al Tiatordos, ni rastro, se donde está pero ni asoma.... será.


Comentarios

Jenny Woolf ha dicho que…
A beautiful place and a wonderful description of a magical place! Thank you.
VENTANA DE FOTO ha dicho que…
Nos ofrece un ruta de extraordinaria belleza. La niebla que aparece en las imágenes le añade un atractivo más.

Besos