PUNTA DE SOCASTRO (O FUCIÑO DO PORCO)




O Fuciño do Porco, con ese curioso nombre se ha popularizado una lengua de tierra que adentra en la mar y que vista desde el asemeja la curiosa forma del hocico de un cerdo, aunque su nombre oficial y toponímico  y por el que debería de ser conocido es el de Punta de Socastro y este maravilloso lugar que vamos a visitar se encuentra enclavado en el Concejo lucense de O Vicedo.


No hace mucho este lugar solo era visitado por los técnicos de mantenimiento de la baliza marítima situada a la entrada de la ría de Viveiro y en la que finaliza lo que es hoy el "Fuciño do Porco", ni que decir tiene que el camino no estaba como lo vemos actualmente y la senda serpenteaba agreste subiendo y bajando por las dos lomos de esta entrante y salvando las espectaculares caídas laterales hacía la mar.


Aunque podemos tomar la senda que conduce al comienzo de esta ruta desde la playa de Abrela (Viveiro) hoy en día se ha habilitado un aparcamiento por encima de Os Corgos justo a la entrada de un eucaliptal. Y será por este en un tramo conocido como Monte da Vela por el discurrirá el primer tramo de la ruta, sin vistas, siempre entre entre eucaliptos. 


Y este tramo tan poco agradable a la vista nos llevará a la contemplación del entramado visual que es ahora O Fuciño do Porco, caminos cementados y pasarelas de madera preservar ahora al que se acerca a disfrutar de esta punta que se adentra en la mar, la primera contemplación es de asombro, el camino asciende una primera loma, para descender y volver a ascender por otra y perderse al otro lado, en total unos cuatrocientos metros de pasarelas que se pierden en los acantilados.


La mar es la verdadera protagonista de esta costa agreste que el hombre trata de suavizar introduciendo elementos que suavicen este paisaje, es fácil imaginar a los que antes de esta instalación se acercaban por aquí para llegar hasta la baliza o a pescar y tenían que salvar estos acantilados por caminos sin ninguna pasarela.


El paisaje es sobrecogedor, hermoso, las pasarelas permiten disfrutar de este entorno y nuestra vista se aleja en la distancia llegando a lugares como la Ensenada da Pereira y la isla Coelleira hacía el Oeste, giramos al este y disfrutamos de la contemplación de el islote de A Gaveira, el Monte Faro y la ensenada de Esteiro y frente a nosotros solo la mar, la mar Cantábrica en toda su extensión.


Ni que decir tiene que es un lugar muy visitado y mucho más los fines de semana, viendo a la gente caminar por este entramado aún lo hace más espectacular, lentamente vamos avanzando, la temperatura es buena y no hace viento, algo anormal en este lugar, la mar esta tranquila, tiene que ser muy hermoso contemplar la mar picada desde aquí...


El día gris amenaza lluvia y la luz sombría le da un aire mágico a unas costas que ya de por sí están cargadas de leyendas y también de sobrecogedoras tragedias en su mar. No hay prisa, cada rincón nos descubre una nueva vista de este lugar increíble.


 El camino al remontar la última de las lomas parece que desaparece en la mar, aunque desde aquí desciende ahora hormigonado hasta la baliza de la bocana de la ría, que contemplamos casi metida en la mar, descendemos esos últimos metros hasta llegara  ella. 


Desde ella la mar infinita que se funde con un cielo lleno de nubes, si te quedas mirando fijamente casi no distingues donde acaba un reino y empieza el otro, las vistas desde aquí son espectaculares: la isla Coelleira, el monte Faro, la playa Esteiro, el faro Roncadoiro y el puerto de Celeiro. La baliza ahora descansa, de noche volverá a señalizar la entrada de la ría lanzando su destello cada cinco segundos. 


Lo bueno de este hermosos camino es que cuando llegas al final hay que desandarlo y al desandarlo vuelves a contemplar el recorrido y vuelves a pisar las pasarelas, los caminos, observas los acantilados, la mar, las gaviotas posadas en las agrestes rocas, las playas vírgenes de sus orillas y la luz que cambia y parecer hacernos un guiño para convertir una mañana en un atardecer mientras nosotros volvemos al camino y al eucaliptal.


El paisaje de la punta de Socastro ha sido modificado por el hombre, evidentemente con el objetivo de dar a conocer este lugar, aunque muy poca gente de la que aquí se acerca sabe que está en un lugar especial, el lugar en si es un espectacular castro con varios fosos y murallas; en este lugar se explotó una mina de hierro a finales del siglo XVIII, la mina llegó a ser tan relevante que figura en la documentación de la Cámara de los Comunes del Parlamento británico. En 1905, en un contexto de informes sobre los recursos minerales de la zona, se habla de la Punta de  Socastro.



Comentarios

Miradas desde mi lente ha dicho que…
Espectaculares la fotos que se pueden conseguir siguiendo ese empinado camino.

Besos