PIEDRAS NEGRAS


De pie delante del mar
maravillado de la propia maravilla:
Yo soy un universo de átomos
y un átomo en el universo.

Richard Feynman


La encontré con la mirada perdida en la mar, alzada sobre la brisa que reinaba en la mañana invernal gobernada por un sol que trataba de imponerse a la frialdad de la noche, mirando en la lejanía los barcos que se balanceaban sobre una mar inquieta, traviesa, de un azul que desbordaba la vista, y allí la dejé para perderme...


... perderme en las sombras que aquel sol que azulaba la mar dibujaba en la madera que recorría aquel mundo que para mi componían rocas, cielo y la propia mar, ascendiendo y descendiendo sin prisa por cada uno de sus tramos para descubrir....


... descubrir un mundo imaginario en el que aquellas rocas envilecidas por la negrura de su pasado formaban para quien quisiera mirarlas o imaginarlas y así mientras miraba ellas fueron dibujando en su dureza aquellas curiosas formas que mi mente comenzó a reconocer mientras caminaba....


.... caminaba empujado por la brisa que aceleraba mi lentitud por aquella ondulante pasarela de madera que ondulaba como lo hacía aquella mar con aquellos que la navegaban, y así en mi discurrir ella mecía cada uno de mis pasos mientras yo, yo solo imaginaba...


... imaginaba que aquel mar ahora verde un día se tiñó de negro y ennegreció aquella bellas piedras que tenían la fortuna de sentirlo y que se dejaban modelar por el golpeteo de cada una de sus olas, y yo soñaba... 


.. soñaba y al abrir los ojos en aquella hermosura de caminos, piedras, mar y cielo azul, cerré los ojos para mirar y respirarlo y al abrirlos descubrí aquel extraño ser que pensé tal vez defendiese ese mar azul de nuevos monstruos que volviesen a traer a aquellas orillas la negrura que ni yo, ni las piedras, ni la mar, ni tan siquiera el cielo deseaba...


... deseaba quedarme allí sentado, meciéndome con cada una de aquella olas que llegaban a la orilla, pero mis pasos se pusieron a caminar entre aquel mundo e sombras, madera y piedra que se deslizaba por mi curiosidad... 


... curiosidad que hizo que casi volase como las gaviotas o cormoranes que se posaban en las inmaculadas rocas para descubrir desde allí rincones que mi imaginación jamás había imaginado y volé...


... volé de nuevo, por encima de aquellas maderas, entre las sombras que se posaban en cada una de las tablas, jugando con aquel mar, posándome en cada piedra mientras las nubes cabalgaban aquel cielo y yo miraba...


... miraba y mi mirada se perdía en aquel mar azul que disfrutaba de aquel espectáculo que le regalaban las rocas y también en aquellas rocas que tenían la fortuna de ser cinceladas por esa mar azul, mientras me alejaba a cada paso, a cada mirada...


... mirada que fundía con la de aquella hermosa mar.


Fotografías: Ruta Pedras Negras (San Vicente do Mar-Ponttevedra)




Comentarios

El tejón ha dicho que…
Me encanta la entrada por las fotos tan bellas y por la figura de esa mujer y lo que representa.
Un abrazo, Carlos.
Miradas desde mi lente ha dicho que…
Me ha gustado enormemente este lugar y esas imágenes tan bellas que has captado.

Besos