ESCRIBANO CERILLO


Emberiza citrinella

Ave de considerable tamaño (16-16,5 cm. de longitud) y cola larga, predominan en su colorido los tonos acastañados, amarillentos y pardogrisáceos. El macho, durante la época de cría, luce la cabeza y el vientre de un brillante amarillo, con el característico antifaz de tres bandas propio de los escribanos muy desdibujado, casi inexistente, mientras que el pecho y el obispillo se tornan rojizos. La librea de la hembra se asemeja a la del macho durante el periodo invernal; en ella dominan las coloraciones más apagadas, grisáceas y pardas, con tonos amarillos más pálidos y menos extendidos. Los jóvenes se parecen mucho a las hembras, pero son más grisáceos, con apenas una leve tonalidad amarilla en la región ventral.


Se presenta por toda la franja norte de la Península Ibérica, siempre instalado en altitudes superiores a los ochocientos metros de altura. Sus poblaciones más numerosas se sitúan en las regiones cantábricas, en invierno, empujado por los rigores del clima, se extiende por las tierras bajas aunque rara vez desciende más allá del tercio norte peninsular.  Las máximas densidades se concentran en zonas de media montaña de Asturias, León, Cantabria, País Vasco y Navarra. 

Se alimenta mayoritariamente de semillas de gramíneas, en ocasiones ingiere otro tipo de semillas y, sobre todo en primavera, pequeños invertebrados.


El periodo reproductor comprende los meses de mayo, junio y julio. Sitúa su nido sobre el suelo, siempre oculto en la hierba, normalmente al pie de un arbusto o árbol pequeño, aunque también podemos encontrarlos en arbustos generalmente espinosos. La construcción consiste en un cuenco que confecciona la hembra con hierbas secas, raíces y otras materias vegetales. Suele poner entre dos a seis huevos de color blanco o algo azulado, cubiertos por listas y punteados, es la hembra quien los incuba en solitario entre once y catorce días. Habitualmente hay una segunda puesta y, en ocasiones, una tercera. Los pollos son alimentados por ambos progenitores con semillas e invertebrados durante once a trece días. El macho suele cebarlos en solitario la última semana si la hembra ha comenzado otra puesta. Los jóvenes necesitarán hasta dos semanas más de cuidados paternos tras abandonar el nido.

Las llamadas habituales son muy finas y aspiradas, tsit, aunque a veces se prolongan en una especie de tsiih. El canto es una serie de notas de secuencia muy rápida y acelerada que remata con un sonido diferente, sri-sri-sri-sri-siii-suuu.


Comentarios

VENTANA DE FOTO ha dicho que…
Detallada información de una preciosa ave. Seguramente tendrá un trino característico que lo diferencie de otras aves.

Besos
Unknown ha dicho que…
Buen reportaje, preciosas imágenes, buena música y muy bien documentado.
Un abrazo Carlos
Jesús Castellano ha dicho que…
Bonita ave, Carlos,y muy didáctica la información que aportas para su conocimiento.

Saludos.