PASEANDO POR EL ATAJO



La cota de nieve ha descendido durante la noche y el amanecer nos sorprende con una intensa nevada sobre las calles del pueblo, los bosque se encuentran cubiertos de una buena capa de nieve, contemplo el bello espectáculo desde la ventana de mi habitación y al girarme veo a mis raquetas de nieve eufóricas  pero hoy no las usare, solo voy a dar un pequeño paseo para probar como está la nieve, meto cuatro cosas en la mochila, y salgo a la calle, todavía algunos copos siguen cayendo sobre los tejados de las casas cuando dejamos el pueblo, Sky, Rabel y yo camino del atajo que va a Bedules.



El camino es de sobra conocido, ya no se cuantas veces he subido y bajado por ese atajo, tal vez para Rabel sea la primera vez, Sky ya ha bajado unas cuantas veces conmigo, iniciamos el ascenso sin prisa por las calles del pueblo, contemplando el valle, el pueblo, Abiegos, echando en falta la presencia del Tiatodordos oculto entre la niebla, dejamos el pueblo subiendo ya entre nieve, vamos entrando lentamente en un mundo de blanco y negro en el que las únicas notas de color las ponemos nosotros y los frutos de algún que otro acebo.



El camino ha sido engullido literalmente por la nieve, la nieve virgen recién caída cruje a cada pisada, cada vez que alguno de nosotros intenta avanzar en ella, continúa nevando y la niebla parece querer jugar a ocultar cualquier rastro de ese camino que tan bien conocemos, juegos, carreras, mis dos acompañantes disfrutan en los primero metros, más adelante como yo irán agachando la cabeza y hundiéndose lentamente en el solido elemento que es la nieve.



Pasamos el robledal, las curvas del camino, la fuente que esta cubierta casi por completo por la nieve, todo a nuestro alrededor esta cubierto de un blanco inmaculado, hayas, servales, acebos se doblan sobre los caminos haciéndolos intransitables, las hayas juegan a lanzarnos bolazos cada vez que detenemos nuestra marcha debajo de ellas y las ramas dobladas por el peso de la nieve crean rincones mágicos, casi de cuento de hadas.



Un poco más arriba salimos ya a la pista que va hacía Bedules, allí las huellas aún descienden más en la abundante nieve, miro hacía arriba y solo veo oscuridad, siguen cayendo copos y los tres optamos por descender por la seguridad de una pista cementada de la que no queda ni rastro, sobre ella se agolpan los árboles que la flanquean, de las laderas descienden pequeños aludes de nieve y no hay más huellas que las nuestras y la de algunos ciervos, corzos y jabalíes.



Miro el reloj y ya han pasado cuatro horas, algún día tendré que empezar a buscar a quien consume nuestro tiempo de esta manera, los tres jugaríamos que han pasado minutos desde que empezamos a subir desde San Juan para dar un paseo y ahora nos encontramos quinientos metros por encima, en un mundo de nieve y magia, la magia que dejan las hayas en el bosque y los caminos.



Salimos finalmente a la carretera, la quitanieves ha pasado y despejado uno de sus dos carriles, el asfalto parece relucir entre el blanco inmaculado de la nieve, seguimos bajando ya por carretera sin mucha prisa, adrede queremos seguir prolongando el paseo, ni rastro a nuestra derecha de la Sierra de Aranga oculta entre las nubes.


Cinco horas después ya estamos de nuevo sobre las casas del pueblo, nos quedamos un buen rato contemplando el valle, la Taranes, las laderas del Tiatordos que sigue sin asomar, el pueblo de Abiegos y las tejados blancos de las casas de San Juan... al llegar a la habitación mis raquetas no me hablaban, les tuve que prometer que al día siguiente haríamos una buena raquetada pero eso ya es otra historia...




Comentarios

Jesús Castellano ha dicho que…
Que belleza de paseo y de fotos, Carlos, con esa tan deseada nieve como protagonista, tuviste que disfrutar de a tope.

Saludos.
El tejón ha dicho que…
Ufff, esto "ye demasiao,güaje", los dientes se me caen...
Veo que no te han levantado el arresto y que siguen sin dejarte salir solo,jeje.
Un abrazo.
Unknown ha dicho que…
Fantástico paseo Carlos, en buena compañía, una pareja preciosa y las imágenes son impresionantes.
Un fuerte abrazo
Sara ha dicho que…
IMPRESIONANTE!! todo de lujazo natural, de esos días inolvidables en los que la quietud del invierno se nos queda grabada en el alma y como un recuerdo perpetuo.¿Sabes lo que me estoy imaginando?
_tu sensación al terminar esta ruta_
Un abrazozotedecisivo AMIGO, y otro a esos amigos que te acompañaron en esta ruta y te protegieron.