LLOVIENDO





La ausencia de lluvia se hizo notar sobremanera en este desacostumbrado norte, los bosques, los que en ellos viven padecieron durante muchos meses esa negación de agua; pero no todo es para siempre y un día comenzó a llover y quiso la casualidad que ese día en el que por fin anunciaban la deseada lluvia que a mi me pillara llevando una de esas rutas ya programadas desde hace ya tiempo para poder disfrutar del otoño en esos bosques que tanto me gustan y amo, como bien sabéis el otoño fue cruel consigo mismo y nos privó este año que de esos hermosos detalles a los que nos tiene acostumbrados, justo es decir que por esa falta de agua que hizo que las hojas de los árboles pasasen del verde al marrón sin un tono de más. Y justo es decir que ese día un grupo de valientes se animaron a seguirme a dejar que les guiase por lugares que van a visto pasan tanto que ya casi hasta las hayas me saludan, lo de menos fue la ruta, lo de más fue ver como ese agua que comenzó a caer en la tarde del sábado produjo ese efecto en la tierra, en el bosque, en los ríos que tanto deseábamos, después de esos desgraciados días en los que vimos arder nuevamente los bosques, y el agua que es vida regeneraba la tierra, embellecía los caminos, surcaba de nuevo entusiasmada los arroyos que bajaban de la montaña, quiso también la niebla arroparnos durante un buen tramo del recorrido creando es velo de misterio en un paisaje mojado, húmedo, feliz... y como bien dice el refrán que no hay dos sin tres, también vimos los primeros copos caer sobre las laderas de montañas como el Luengu mientras nuestros pasos nos llevaban a esa preciosa majada que es Enol.


La travesía la iniciamos en la Collada Llomena cogiendo el sendero que lleva hacía Bedules, desde allí hacía Llampes disfrutando del bosque entre la niebla y entre esa niebla llegamos a la Collada Caldes que nos ocultaba esa preciosidad que es el Recuencu para bajar hasta la majada de Enol y atravesar la foz del mismo nombre para bajar con el río Vallizón sobrecargado de agua hasta la carretera de Ventaniella para atravesar los barrios de Sobrefoz de L´Aldea y Yano, descender hacía el Ponga que atravesamos por el Pontón para llegar a San Juan de Beleño después de diecisiete kilómetros de ruta, seis horas y cuarenta y cinco minutos caminando y con un desnivel de subida de 745 metros y de bajada de 1.150 metros.



Las canciones que acompañan a este foto vídeo son de Stefano Mocini y las canciones elegidas son "Wings to fly, heart to hope" y "Requien for a time".

Comentarios

VENTANA DE FOTO ha dicho que…
Si tu echabas de menos esa lluvia...¡que será en el sur! Es verdad que algún que otro día ha llovido, pero no lo suficiente para apagar la sed de esas tierras sedientas e incrementar la subida de los pantanos.

Besos
Sara ha dicho que…
Pasear bajo la lluvia, casi siempre un placer...pero ahora que la necesitamos tanto, este placer se triplica.
Divino ese paseo bajo la lluvia contemplando esa naturaleza.
Abrazotedecisivo
Unknown ha dicho que…
Es una alegría ver que ĺlueve en algún lugar, se necesita en todos, esperemos que llegue pronto...
Un fuerte abrazo Carlos