PEÑA CARAZO Y HORCADA DE LORES



Siempre es un placer acercarse a Palencia y mucho más a la montaña palentina, todo un lujo para los que disfrutamos de la montaña y de la naturaleza, también como no de la abundante fauna que habita los inmensos hayedos y robledales que se encuentran en esta zona. La ruta propuesta era una circular desde la Abadía de Nuestra Señora de Lebanza para ascender dos cumbres de más de dos mil metros: Peña Carazo y La Horcada de Lores.


Llegamos a la Abadía por la PP-2214 atravesando los pueblos de San Salvador de Cantamuda y Lebanza, la carretera finaliza a las puertas de este edificio construido en el siglo XVIII  por orden del rey Carlos III y que es de estilo neoclásico incipiente, en la actualidad se encuentra abandonada. Avanzamos un tramos por carretera en dirección al robledal y a una pista que pasa al lado de una piscina y que se interna en el mismo, hace calor a pesar de la hora, nos encontramos en un zona de abundante fauna, ya en el recorrido en coche pudimos contemplar como una cierva y su cervatillo ascendían por la ladera contaría, pronto empezaremos a encontrar muestras de pisadas, cagarrutas en el tramos de ascensión por el Monte de la Pica, siguiendo el arroyo (con poquita agua) de la Abadía. Tramos preciosos del bosque, con rincones espectaculares teñidos de otoño. 


Salimos del bosque a una zona de pradería conocida como Prado de las Cabras, aunque lo que encontramos es bastante presencia de ganado vacuno y caballar, desde aquí ya podemos contemplar el primero de nuestros objetivos la preciosa crestería de la Peña Carazo y también el collado de Hontanillas al que nos dirigimos, seguimos el arroyo durante un tramo, que pronto debemos de abandonar para buscar el mejor camino entre el escobal, cierto es que encontraremos algún que otro hito, aunque el camino es intuitivo, siempre en subida y en dirección a este collado al que se llega después de un tramos de ascenso, las vistas a nuestra espalda nos permiten distinguir la sierra de Peña Labra.  


Llegamos al collado y cruzamos por una portilla la alambrada que vemos que asciende hasta el primero de nuestro objetivos, pero aquí hemos de parar, para y disfrutar, antes de contemplar el paisaje observamos como otra cierva y su cría corren literalmente ladera arriba sin dar tiempo para más que para disfrutar de su carrera, precioso. Las vistas extraordinarias, muchas cumbres de la Montaña Palentina, entre ellas Curavacas, Peña Prieta.... también el valle de La Pineda. Dejamos el collado para ascender hacía Peña Carazo, muchos hitos por todos lados, así que intuitivamente vamos ascendiendo escogiendo en la subida los que mejor nos parecen hasta encontrar la grieta que permite ascender esta montaña caliza, tras la grieta su tres cumbres y una preciosa crestería que recorreremos. 


La principal es la última, las anteriores que vamos ascendiendo por la caliza y la cresta se sitúan a 1.982 y 1.991 metros, con continuas subidas y bajadas y una caída importante hacía el valle que hemos recorrido para llegar a esta cima. Finalmente afrontamos la ascensión al cima más elevada, donde se encuentra el buzón de cumbres, su cima se sitúa a 2.012 metros de altura. Descendemos de esta preciosa cumbre en dirección a una amplia pradera en la que pasta un rebaño de vaca tudanca, es la Dehesa de Arbejal. Allí veinte o treinta vacas de esta espectacular raza de vaca, pastas con esos enormes cuernos que les caracterizan. Atravesamos por el medio de ellas en dirección a las primeras rampas del segundo de nuestros objetivos: la Horcada de Lores.


Al no haber un camino definido optamos por subir hacía su crestería para ir remontando los metros que quedan hasta su vértice geodésico que alcanzamos sin ningún tipo de dificultad, más que el esfuerzo de ascender un tramo muy pindio de terreno, su cumbre se sitúa a 2.020 metros de altura. Además de por el nombre de Horcada de Lores también es conocida como Pico Carazuelo. Las vistas se amplían distinguiendo entre la bruma los Picos de Europa. Dejamos la cumbre descendiendo por la ladera contaría en dirección a la collada del Catro, iniciando el descenso por un terreno descompuesto siguiendo una fuerte bajante de agua y buscando siempre el mejor terreno para bajar, entre piornal bajo en este primer tramo. Vamos buscando islas en el inmenso piornal que en algunos momentos ofrece caminos y en otros hay que hacerlos ya que están imposibles. Muchas huellas y cagarrutas de lobos, rebecos y ciervos vamos encontrando en este largo y duro descenso hasta Las Llanas, también de nuevo contemplamos como otra cierva y su cría ascienden ladera arriba alejándose de nosotros.


Desde las Llanas la cosa se complica, debemos de llegar hasta la alambrada que vemos sobre la cresta, pero los caminos de subida están imposibles, por lo que optamos por bajar un tramos hasta un pequeño robledal que vamos rodeando para ascender en la búsqueda de la alambrada a la que finalmente llegamos, con esfuerzo y tardando más de lo deseado en esta bajada en la que no hay caminos y hay que buscarse un poco la vida. Nos adentramos en el robledal, hermoso y finalmente al otro lado de la alambrada encontramos un camino que paralelo al robledal desciende por este hasta una ancha pista, pista que por un lado va al pueblo de Campos y por el que nosotros tomamos se dirige al de Lebanza. 


Al inicio de la pista, sorpresa, una bonita cagarruta de oso, si de oso y es que esta zona es propicia en fauna. Bajamos ya por la pista disfrutando del Monte Cabañas. El sol comienza a ocultarse entre las montañas, es una pena por que este bosque es una preciosidad, con colores más otoñales que el que ascendimos por la mañana, seguimos bajando por la pista contemplando y disfrutando de la naturaleza que como es generosa aún nos permite disfrutar de cerca de la contemplación de otra cierva y su cría que curiosas nos miran sin asustarse, lentamente inician el ascenso monte arriba para internarse en robledal y nosotros continuamos pista abajo hacía Lebanza, pero aún habrá una sorpresa más, dos zorros en un prado donde pastan vacas, uno se oculta con rapidez, el otro más viejo se queda mirándonos o nosotros a él, precioso.El camino sigue hacía Lebanza, nosotros atajamos por prados para cruzar por un puente el Arroyo de las Arroyacas y salir a la carretera PP-2114 y recorrer con las últimas luces del día los dos kilómetros que nos quedan hasta el Santuario de Nuestra Señora de Lebanza para completar esta preciosa circular por la comarca de La Pernía.


Una ruta exigente, con dos cumbres de más de dos mil metros y un descenso en medio de un inmenso cotoyal sin más caminos que los que nuestra mente iba imaginando en las cotoyas, también con el disfrute visual de la naturaleza que nos rodea, bosques, montañas, collados y la fauna que contemplamos: ciervos, rebecos, zorros y las huellas y cagarrutas que encontramos: lobos, osos. Todo un lujo de recorrido por la comarca de la Pernía en el Parque Natural de las Fuentes Carrionas y Fuente Cobre. Impresionante. Y allí en la Abadía mientras la noche se va haciendo dueña de estas montañas y los ganaderos recogen sus vacas para pasar la noche a mi mente se viene una canción de Neil Young titulada "Natural Beauty". La naturaleza siempre es extraordinaria, espero que os haya gustado la ruta y como no, también la canción de Neil.

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Ficha de la ruta

Lugar de salida: Abadía de Nuestra Señora de Lebanza (Palencia)
Lugar de llegada: Abadía de Nuestra Señora de Lebanza
Tipo de ruta: Circular
Recorrido: Abadía de Nuestra Señora de Lebanza - Monte de la Pica - Prado de las Cabras - Hoyo de la Varguilla - Collada de las Grajeras - Peña Carazo (1982 - 1991 - 2012) - El Camperón - Horca de Lores (2020) - Las Llanas - Abajo del Llano - Monte Cabañas - Lebanza - Abadía de Nuestra Señora de Lebanza.  
Km. recorridos: 15,97 km.
Desnivel acumulado: 965 metros.
Tiempo total ruta:  09:00
Dificultad:  Media/Alta

OJO: El usuario del GPS debe usar el sentido común y prestar atención, especialmente en zonas de orografía complicada y en condiciones climatológicas adversas (niebla, nieve, etc.) para evitar extravíos y/o accidentes.

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Comentarios

El tejón ha dicho que…
No sé si llegó el comentario o se fue al limbo.
Por si acaso lo repito.
Esa es una ruta muy bonita, la pena es que la lluvia no llegara antes para que la hubierais visto en todo su esplendor.
Toda la montaña palentina es una maravilla y en Lebanza tenemos muy buenos amigos.
Claro que me gusta escuchar a Neil Young, tanto que lo dejo puesto un ratuco.
Si está repetido el comentario borra uno,jjjjj
Abrazo y muchos recuerdos,amigos.
VENTANA DE FOTO ha dicho que…
En las montañas no he estado pero sí el la ciudad de Palencia y en algunos municipios de la provincia, ahora puedo disfrutar de ellas por medio de tus imágenes.

Besos
Unknown ha dicho que…
Un verdadero placer pasear contigo , gracias Carlos por el relato y las magníficas imágenes.
Un fuerte abrazo