UNO DE MIS RINCONES...





Anticipo en un día el final de este mes de diciembre, un mes en el que el otoño se nos fue definitivamente y nos trajo un inverno desacostumbradamente primaveral en que la lluvia es algo que no recordamos y su ausencia acompañada de un viento sur cálido ha traído sequía a una tierra acostumbrada al agua o la nieve en estas fechas. Y a eso sumamos esa esa lacra inexplicable del fuego en nuestros bosques, más de doscientos incendios que han acabado no solo con la vida de una persona que luchaba contra él, días y días de lucha incansable contra cientos de incendios, muchos daños materiales y la destrucción de muchos de nuestros bosques en casi la totalidad de los Concejos asturianos, el hombre otra vez es el causante de esta atrocidad, se hace inexplicable ver como en un sola tarde de sábado y viento sur espontáneamente surgían en nuestra tierra más de cien incendios. Afortunadamente cuando escribo esto parece que todos ya han sido controlados y ahora esperamos ansiosos el agua (quien lo diría), ese agua que vuelva a cubrir de verde una tierra seca acostumbrada al  verde y de agua nuestros ríos y cascadas. Un mes que recordaremos durante mucho tiempo cada vez que pisemos uno de esos bosques que ha resultado dañado. La fotografía del mes es de uno de mis rincones favoritos de mi gran bosque, Peloño es un bosque inmenso al que también le han seccionado dos de sus pequeños montes, dos pequeñas joyas que han resultado quemadas, los montes de Pierba y de Trueba han sufrido la imbecilidad (me apetece poner tantos adjetivos calificativos mucho más impronunciables) de los amigos de la cerilla, afortunadamente solo resulto dañada una casa de la cercana aldea de Víboli.

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