GIRA, EL MUNDO GIRA




El paisaje gira y lo hace sin detenerse ni un momento, se inicia representándose y comienza a hacerlo en agua, esta, el agua se enloquece en su descenso precipitado entre la dura roca, va chocando en ella para adormecerse lentamente en la profundidad de la cristalina poza, y continuamos girando, y se aparece el bosque en hayas, avellanos, nogales o castaños que se agolpan ordenadamente en las cercanías del frescor que les deja el remanso de esa poza, no nos detenemos sobre ella y nosotros se pinta de azules, blancos y algún gris el cielo, sus nubes blancas intentan en vano esconder lo azulado, casi a la vez que lo hacen con los penetrantes rayos del sol que nos calienta mientras nuestros mundo sigue girando, atrás quedan las galopantes nubes y descendemos al verde inmaculado de los bosques, que nos precipitan a la roca la causa de que el agua brame, baje excitada, se revuelva y como el mundo gira un enloquecedor escorzo y nos devuelve a nuestro cielo mientras el paisaje o más bien el mundo sigue gira que gira a nuestro alrededor.

Y el mundo giró en el río Semeldón
Parque Natural de Ponga (Asturias).

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