BUHO REAL


   Tal vez penséis al ver la fotografías que las hice en un claro de un bosque o en un lugar recóndito donde nadie llega, nada más lejos de la realidad, era la primera vez que veía un búho real, bueno realmente eran tres en libertad y los vi muy cerca de la vida cotidiana de la gente que habita una pequeña ciudad, en el entorno de un río, fue recorriendo la ribera del Tajo en las cercanías de la ciudad de Toledo, justo por debajo de unos de los mirados donde mucha gente va a disfrutar de las bellas vistas de esta ciudad castellano manchega donde los vi, posados en las rocas, esperando la llegada de la noche, justo al atardecer sobre el río Tajo, la distancia el ancho del río, incrédulo ante tal visión, nada más y nada menos que el rey de la noche que así es como lo llamaba el entrañable Felix Rodriguez de la Fuente.


   El búho real (bubo bubo) es la más grande de las rapaces nocturnas, mide entre cincuenta y seis y setenta y cinco centímetros de longitud y pesa entre kilo y medio y cuatro kilos, en ambos lados de la cabeza posee dos mechones de plumas que crean el efecto de una forma “V”  entre los ojos de iris amarilla. Su dorso es jaspeado con manchas claras mientras el vientre es pálido y de color liso y está provisto de fuertes garras. La principal diferencia entre sexos es que los machos tienen las plumas que asemejan ser “orejas” más erizadas.


   Son aves muy territoriales y solitarias, emite un aullido, puede escucharse en un radio de dos kilómetros. Posee como es evidente una potente visión nocturna y agudeza de oído lo que lo convierte en un poderoso cazador. Entre sus presas se encuentran otros búhos y aves de presa, roedores pequeños como los conejos, ardillas, ratas y erizos. Inclusive son capaces de cazar zorros y cervatillos. Las parejas son monógamas, construyen sus nidos en cavidades, troncos o acantilados, la hembra pone entre dos y seis huevos anualmente, durante el invierno o principios de la primavera. Es la hembra la que los incuba y el macho el que busca alimento. Los huevos eclosionan a los treinta y seis días y al nacer los polluelos nacen con características más desarrolladas que otras aves. A los dos meses comienzan a volar y a los cuatro meses ya tienen por completo su plumaje. A finales de otoño abandonan el nido.


Comentarios

El tejón ha dicho que…
Que guapo, es un lujo verlo así y no atado a una cadena en algún mercado medieval.
Un saludo,Carlos.
Caramella ha dicho que…
Che carino!
Sara ha dicho que…
Fuiste un suertudo y lo sabes....pero el que busca encuentra y tú eres un gran buscador jjjjjj.
Mi abrazotedecisivo