UNA TARDE EN EL MONSACRO


   Después de trabajar habíamos quedado para comer, me tocaba elegir un lugar y mi elección no fue otra que las praderías de las capillas medievales del Monsacro. Desde el aparcamiento de La Collá, el camino hasta las praderas se eleva cuatrocientos cincuenta metros por encima de nuestras cabezas, el día preprimaveral invita al optimismo, al menos vamos a disfrutar del sol, lentamente vamos superando el desnivel que nos separa de nuestro restaurante, nos vamos elevando sobre el Concejo de Morcín y poco a poco distinguimos casi hasta Oviedo. Finalmente en menos de una hora llegamos a la primera de las capillas medievales, la de la Magdalena y después de pasar el lago artificial nos quedamos medio a la sombra, medio al sol en unas piedras para comer, sacamos de la mochila pan, jamón, queso y chorizo y allí contemplando la segunda de las capillas medievales, la de Santiago degustamos el bocata, perfecto desestresante de un día de trabajo. Al acabar el bocata subimos hacía la capilla de Santiago, Monumento Histórico Artístico para seguir subiendo hacía las cumbres del Monsacro, primero su cima principal conocida con el mismo nombre y después hasta el pico La Fayona, el sol va languideciendo y cada vez calienta menos cuando descendemos hacía la ermita de Santiago y de allí por las zetas que descienden rápidamente hasta La Collá, después bajaríamos a Santolaya para tomar una sidra contemplando la inmensa mole del Monsacro.

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