jueves, 19 de enero de 2017

MADRE ANOCHE EN LAS TRINCHERAS











"Querida madre, no se como empezar esta carta pero te escribo con mi rostro bañado en lagrimas, caen por la soledad, tristeza, dolor y sufrimiento que vivo día tras día aquí. Lo primero que tengo que decirte es Te Quiero y aunque no lo demuestre con frecuencia, Te quiero con locura, para mi eres la persona más importante, siempre has estado ahí apoyándome y protegiéndome, haces que las cosas malas parezcan buenas, tus consejos están llenos de sabiduría y siempre me has llevado por el buen camino. Ahora ya soy mayor de edad, tengo dieciocho años, puedo afrontar yo solo las cosas... pero la verdad es que no puedo madre... Perdóname, os echo mucho de menos, ¡no quiero estar aquí! Se que desde casa junto a padre y mis hermanos  os sentís orgullos de mi, podéis presumir de tener un hijo en el frente. Lo siento por ser un cobarde madre pero tengo miedo, más del que puedo aguantar. No entiendo esta guerra, no se cual es el bando bueno, no se por que lucho, no entiendo nada de lo que pasa, solo acato ordenes. El incesante sonido de los fusiles se mezclan con los gritos y llantos de la gente torturando mis oídos día y noche, vivo con una melodía continua de ametralladoras y lluvias constantes de bombarderos. Ya ni hablo, ni pienso porque otros lo hacen por mi, solo me hace falta una frase para salir del paso aquí, “a la orden”. Dicen que el amor es suficiente para seguir adelante, que hay que luchar por nuestras familias, demostrar lo que valemos, pero ya no tengo el valor para estar en la batalla, las piernas me tiemblan sin parar, no duermo, me cuesta respirar, lloro a escondidas porque no puedo demostrar lo que siento delante de mis compañeros, se fuerte y lucha me repito constantemente, pero las palabras se pierden en mi mente como las vida la gente que esta a mi alrededor, soy la marioneta de un tirano titiritero. A noche nos lanzaron en paracaídas a una zona nueva de batalla, dicen que somos la mejor compañía jamás vista, la fuerza de los ochos nos llaman. La octava compañía paracaidista, siempre al frente luchando por su patria, por los ideales de un estado, viviendo el conflicto con lealtad y valor. Somos soldados valerosos, abrimos brechas en las filas enemigas, causamos bajas en ellos como si fueran animales y no tenemos remordimientos, pero todo es mentira pura  mentira, solo fachada, una apariencia; los rostros de la gente demuestran lo contrario, sus caras se han tronado sombrías y pálidas, muestran el temor, horror y desamparo que se vive aquí, pero como nos repiten una y otra vez,  “¡soldados o ellos o ustedes!” Madre para lo que realmente te escribo es para contarte lo que me ocurrió anoche. Me encontraba en el campo de batalla resguardándome del fuego cruzado y la metralla. Como siempre acataba ordenes, teníamos que superar una cota para llegar hasta un punto estratégico que nos serviría de base, para ello era necesario abatir al contrario con toda nuestra fuerza, no escatimamos en munición, ni violencia... Madre anoche en las trincheras vía al enemigo correr hacia mi, le apunte con mi fusil y sin darle tiempo a reaccionar  le dispare; algo raro paso en ese momento, ya había matado a más gente antes pero en aquel chico había algo distinto, una luz ilumino su rostro, la cara del enemigo al que asesinaba… madre era mi amigo José, mi compañero de la escuela, nuestro vecino, el hijo de Francisca, mi mejor amigo, con quien tanto yo jugué a soldados y a trincheras. Madre ahora el juego es verdad, no hay risas, solo oscuridad y llantos, no volveremos a jugar jamás, ¡lo están enterrando! Lo siento muchísimo, te pido perdón madre pero ya no aguanto mas aquí, me quiero morir, estoy harto de esta guerra, ¡no se dan cuenta que no va a ganar nadie joder! Tal vez te vuelva a escribir, pero la próxima que lo haga será desde el cielo, donde encontrare a José y jugaremos de nuevo. Madre ten por seguro que si mi sangre fuera tinta y mi corazón tintero, con la sangre de mi venas, te escribiría un “TE QUIERO”.
Hasta siempre".

Fotografías: Frente Histórico del Nalón (Asturias)



martes, 17 de enero de 2017

A VUELTAS Y MAS VUELTAS




Quise acercarme tanto a aquellos hielos que me vi reflejándome en ellos, recuerdo que sentí frío, un frío intenso que comenzó a recorrer mi cuerpo lentamente y que antes no sentía,  pensé que tal vez ese frío fuese mi reflejo en aquellos hielos porque por mucho que lo tocaba y lo tocaba ellos nunca se derretían y en mi aquel frío persistía.





tal vez no fuese el mejor día para subirla, quizás el viento eligió un mal momento para comenzar a galopar montaña arriba, pero el caso es que él y yo coincidimos en aquel instante preciso y él subía mientras yo malgastaba inútilmente mis fuerzas en ascenderla y recuerdo que pensé: yo también quisiera ser viento en esa brisa helada de un mes de enero cualquiera.





cuantas veces he pisado ese lugar, cuantas veces he recorrido toda esa copa y allí en ella me he detenido sin más objeto que mirarla, admirar su belleza y allí sentado un día recuerdo que pensé que si yo fuera un dios, un dios de la montaña y me tuviera que quedar en un lugar, vivir en un lugar, descansar en ese lugar, sin ninguna duda me quedaría allí para siempre.





me vi deslumbrado por su belleza, lo confieso, aquella primera vez que la contemplé fueron mis ojos los que se posaron en ella, los que la fueron recorriendo y los que disfrutaron de aquella primera contemplación, con el paso del tiempo nos hicimos eternos, tantas veces nos hemos ascendido mutuamente, tantas veces nos hemos quedado mirando el uno para el otro, tantas veces y aún yo sigo absorto en su belleza. 





no os fiéis, si camináis por el bosque en los días en los que la nieve cubre gran parte de sus suelos y la niebla comienza a acercarse sorteando cada una de las muchas hayas que va encontrando desconfiad y desconfiar de la amable apariencia de las hayas ya que puede que dentro de ellas haya algo más que madera y savia.

lunes, 16 de enero de 2017

UN LINDO GATITO








Nueve de la mañana, llueve, los cielos parecen romperse en el espacio que hay entre mi casa y el lugar al que pretendo llegar, las calles bajan inundadas en ríos que las recorren, me quedo mirando por la ventana, llegaré tarde de nuevo, miro mis botas recién compradas, siento pena de ellas, me pregunto si ellas sentirán lo mismo por mi, de nuevo vuelvo a mirar, por encima de la montaña se ve algo azul, falsa alarma, es un trozo de papel que se ha pegado a mi ventana por fuera, no solo llueve, el viento desplaza objetos por el aíre, se va el pequeño trozo de cielo azul que yo creía real de nuevo con el viento, los árboles se mueven, me fijo y veo a las personas que caminan por la calle luchando por no imitar a Mary Poppins, miro hacía el paragüero de la entrada justo en el momento en el que mi único paraguas lo abandona y corre alocadamente por la casa, vuelvo a mirar por la ventana, la lluvia cesa de repente, sobre aquella montaña que veía cielos azules contemplo nuevo cielos de ese color, abro la ventana y limpio el cristal de la ventana, no hay nada pegada a ella, los cielos comienzan a inundarse de azul y de nubes, blancas, negra, grises, más negras... me decido y salgo, el viento me empuja calle abajo cuando yo quería ir calle arriba justo contracorriente de las aguas que dejaron las lluvias, me dejo llevar, no llegaré a tiempo, doblo dos manzanas, quizás tres ya que no soy yo el que controla mi paseo, es el viento el que agita mis pasos y me empuja por la espalda impidiéndome detenerme y hasta saludar a los que como yo intentan en vano caminar contra ese viento, de repente todo para, ya puedo desandar lo que he volado y regresar al lugar al que iba, miro el reloj que no llevo, el cielo me dice que es tarde, doy dos pasos y lo veo, me detengo, me agacho, asomado a aquella veja de color verde, al otro lado esta un lindo gatito cuyo pelo parece espumillón, escucho que de mi boca sale clásico mus, mus, mus que todos decimos cuando vemos un gato y el lindo gatito se me queda mirando, impasible, inmutable, tal vez pensando en que idioma le hablo, mi sonrisa me abarca dos orejas de la lindura y preciosura de sus ojos y su cara, él impasible se va, intento retenerlo y se lanza furioso contra mi mano, tal vez pensado que por aquella pequeña rendija de aquella enorme valle verde detrás de mi mano pasaría mi cuerpo, lo entiendo y la retiro, no por miedo, no por precaución, entonces me saca la lengua y yo pienso que ya no quedan gatos educados como los que había antes, mira a la derecha y a su izquierda, se sienta y se me queda mirando y entonces mirándome a los ojos me dice: "vas dado si piensas que soy... un lindo gatito".



miércoles, 11 de enero de 2017

EL BOSQUE DE LAS HADAS



Ramas, troncos, musgos, setas, líquenes, pájaros, plantas, piedras, el sol y hasta la luna conspiraron, conspiraron y de que manera aquel día en el que mi caminar me llevo a un bosque, allí mis pasos cada vez fueron más y más lentos, a cada uno de ellos, a cada uno de aquellos pasos que dí aquel día ellos los fueron tiñendo de belleza, mostrando a mi emocionado corazón rincones inimaginables, descubriendo a mis asombrados ojos más y más secretos, seleccionando para mis expectantes oídos preciosas melodías, y yo desacostumbrado espectador de aquellos bosques fui admirándolo, sorprendiéndome y emocionándome con cada uno de mis pasos en un lento caminar, intentando en cada instante que mi retina dibujase en mi cerebro la belleza de aquel bosque en el que las hadas habían retenido el silencio, las estaciones, el tiempo y los pasos de los que como yo entrábamos dentro... 


La música que acompaña a estas fotografías
es de Hans Zimmer
y la canción elegida se titula "Sorrow"

martes, 10 de enero de 2017

TOPILLO ROJO



El topillo rojo (Myodes glareolus) es un roedor de aspecto regordete que se caracteriza por su pelaje marrón rojizo, en los adultos, y café grisáceo en los juveniles. Mide entre ocho y doce centímetros y puede pesar unos cuarenta gramos. De orejas y ojos pequeños, corta cola y activo durante el día y la noche. Le gusta vivir en lugares de mucha vegetación como praderas y bosques; sitios con cultivos de regadío o cerca de los ríos, necesita suelos húmedos para vivir, desde el nivel del mar hasta los tres mil metros de altitud.

Su alimentación se compone de frutas, hojas, semillas, hierbas e insectos, también ingiere tierra, tubérculos y raíces. Se reproduce durante todo el año aunque su capacidad de reproducción está condicionada por el factor climatológico, aumentando especialmente en la época de lluvias. Hace sus nidos con vegetación seca, dentro de madrigueras rodeadas por montoncitos de tierra. Su período de gestación dura veinticuatro días al cabo de los cuales nacen de dos a tres  crías, ciegas,  que amamantan durante dos semanas. A los cuarenta y cinco días se independizan y alcanzan su madurez sexual a los pocos meses.