viernes, 2 de diciembre de 2016

FERVENZA DO EZARO


Río Ézaro o río Xallas (Ëzaro-Dumbría-A Coruña)

La singularidad de esta preciosa cascada de cuarenta metros de altura que se desprende por las laderas del cañón situado al pie del Monte Pindo (630 m.a.) es que el río Xallas vierte sus aguas dulces directamente a la mar, al océano Atlántico y más concretamente a la ría de Ëzaro, el pueblo más cercano a esta preciosa cascada situada en el Concejo coruñés de Dumbría. Es el único río de Europa que desemboca de esta manera sobre la mar. El Xallas atraviesa el Concejo de Dumbría desde el norte al sur, antes de esta impresionante cascada retiene sus aguas en tres embalses: Fervenza, Castrelo y Santa Uxia.

En el año 1.745 el escritor leonés Martín Sarmiento, más conocido como Padre Sarmiento escribía en su libro "Viaje a Galicia": “No pude acercarme a ver como se despeña, pero pasé muy cerca del sitio, y me informé, que cae no haciendo salto o catarata, sino precipitándose y haciendo cascada y haciendo un pozo de inmensa profundidad, y peligroso y levantado uno como monte de espuma y polvoreda, pues el Ézaro lleva mucha agua”.


jueves, 1 de diciembre de 2016

POEMA DEL PUERTO



Aquí, desde este muro,
mirando el mar abierto,
siento de pronto el descontento oscuro
de un buque abandonado que envejece en el puerto.

Aquí el ancla se aferra,
pero el velamen pugna por volar;
aquí comienza el mar para el que está en tierra,
pero aquí el mar termina, para el que está el mar.

Y por eso quizás amo este muro
sobre el que salta a veces el oleaje;
este muro que mira hacia el futuro
con la esperanza de emprender un viaje...



Amo este puerto claro,
y este Morro que puja su montaña,
y el giratorio resplandor del faro,
única luz que supo dar España...

Y amo el manso canal de entrada angosta,
que hasta sus arrecifes se conmueve,
cuando, a todo lo largo de la costa,
retiembla el cañonazo de las nueve.

Amo este puerto de hálitos salobres,
con un gran muro que parece chico
para el coloquio de los novios pobres
y para los bostezos del matrimonio rico.



Amo este puerto femenino y macho,
con su agua honda y su emoción sencilla,
igual que la mirada de un muchacho
que remienda sus redes en la orilla;

o como la sonrisa del marino
de idioma gutural y vacilante pierna,
que nadie ha de saber de dónde vino,
pero que siempre va hacia la taberna;

como esos buques de actitud mendiga,
mugriento casco y remendadas lonas,
tan llenos de humildad y de fatiga,
que, sin saber por qué, nos parecen personas.



Amo este puerto, donde tantas veces
el ciclón antillano frenaba sus embates,
entre el súbito brillo de los peces
y la esbelta blancura de los yates.

Y amo los botes lentos,
de remo largo y corta travesía,
con las maderas llenas de lamentos,
donde viajan de noche los amores de un día...

Amo este puerto, donde las gaviotas
hacen su nido en las arboladuras,
respirando fragancias de las islas remotas
donde no llegarían sus alas inseguras.



Y amo este puerto, abierto
derechamente al mar, igual que un río,
que en su dormida paz está despierto
y en su cálido amparo siente frío,
porque mi corazón también es como un puerto
que poco a poco se quedó vacío...

José Ángel Buesa


miércoles, 30 de noviembre de 2016

DE MIRADAS....





La mirada, su mirada puesta en la mía, pese a la distancia, demasiada tal vez para mi, aunque muy cercana se creía él, allí estaba estático, sobre la pradera contemplándome pese a que yo me encontraba agazapado, o al menos eso creía, contemplándolo a él y su manada, ya que un poco más arriba pastaban media docena de hembras y alguna cría, él continuaba inquieto, subiendo arriba y abajo por aquella ladera y después de una última mirada comenzó a bajar, echando la vista atrás contempló su rebaño de hembras y continúo bajando para mirar, para mirarme, para ver que era eso que el veía y yo pensaba que no, y descendió ladera abajo para contemplarme....





lunes, 28 de noviembre de 2016

AGUA, VIENTO, HOJAS



Alternan en aquel rincón el incesante chascarrillo del agua con el viento que mece suavemente las ramas, se alternan el agua en su río y las ramas en un bosque que se va desnudando lentamente, ya apenas si  logran quedar colgadas unas  pocas hojas que luchan por mantenerse aún sobre las ramas y  yo me pregunto al verlas si es el suave viento el que hace que desciendan o será el agua el que las llama, os confieso que yo si fuese hoja y escuchase el chascarrillo incesante de esas aguas gustoso descendería hacia ellas para quedarme en sus orillas y descender lentamente al compás que me marque el agua.

Carlos


viernes, 25 de noviembre de 2016

TURBIA FAROLA


"La sombra no existe; lo que tu llamas sombra es la luz que no ves."

Henri Barbusse



Turbia farola,
campana enferma,
luciérnaga
del sereno
silbo de tren.
Estrella.
¡Noche antigua de amor!
Las mariposas de mis nostalgias
vuelven y mis callejas
están abarrotadas
de sombras espesas.
Sombras de barro mohoso y de madera
que llevan mis suspiros en bandejas
y pregonan: Vendemos suspiros de poeta.
Y aunque no los venderán
porque están en conserva,
toca para ahuyentar,
campana enferma,
a las sombras de barro mohoso
de mis callejas.

Federico García Lorca